Brenes. Victor - El Concepto de Fe en Miguel de Unamuno

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    EL CONCEPTO DE FE EN MIGUEL DE UNAMUNOVictor Brenes

    Existe en todo sistema filosfico, hablando en trminos generales, lo quepodramos llamar su lnea gentica fundamental, a saber, aquel ncleo ideolgico pri-mario del cual se origina y depende la estructuracin del mismo y en el cual encuen-tra la clave de su interna comprensin. La bsqueda e individualizacin de esta lineagenrica fundamental constituye en la exposicin de una Historia de la Filosofa queno quiera limitarse a un plano puramente narrativo, el primer paso hacia una inteli-genciareasumptiva y orgnica del sistema, que viene entonces a ser desdoblado desdesu ms ntima y profunda entraa. Tal epicentro ideolgico se presentar en formams o menos explcita segn el mayor o menor rigor lgico o carcter racional delmismo,pero tanto en el primer caso como en el segundo es un hecho al cual podemosllegar en virtud de un proceso analtico y sinttico. El hombre es y seguir siendo, enltimo anlisis, una unidad substancial, ontolgica y, por ende, lgica, unidad sta queno puede menos que traducirse en sus operaciones y, de un modo muy particular, ensus creaciones espirituales. Tal es el motivo por el cual podemos emprender cualquierinvestigacin sobre un determinado sistema ideolgico, por ms inorgnico y pocosistemtico que se nos ofrezca, en la segura confianza de que en el fondo del mismo,hemos de hallar la deseada unidad interna, tanto en la verdad como en el error, quetambin ste, porque humano, tiene su lgica y razn.

    Esto que, en general, puede afirmarse de cualquier pensador, vale de unmodo muy especial de Miguel de Unamuno. En efecto, si alguien debera carecer delgica y unidad sistemtica se debera ser quien en todos sus escritos no hizo otracosa que proclamar la inutilidad de aqulla. Si en algn pensador podramos buscaren vano una interna conexin, un plan determinado, un fundamento racional, un hilo,al menos, que nos pudiera servir de gua en el torrente impetuoso no digamos de suspensamientos sino de sus sentimientos, ste sera Miguel de Unamuno. S, Unamuno,el inclasificable ("yo soy especie nica"), aqul que, por estar entero, como deca l,no poda ni quera pertenecer a ningn partido poltico, escuela filosfica o confe-sin religiosa. Unamuno, aqul que, en nombre de la "cardaca", no vacilaba enpredicar a los cuatro vientos, con toda la energa de su apasionado temperamento, unacruzada de exterminio definitivo contra la lgica, la enemiga de la vida, la que al intentarclasificar en los fros y estticos conceptos de sus categoras racionales el fluido vitaly generoso de la existencia, pretenda convertida en un cementerio de ideas. Estono obstante, y sea dicho con el inevitable escndalo de los unamunfilos, nuestrohombre, como todo buen hijo de vecino, tambin es clasificable. Y afirmamos que esc1asificable,no porque vayamos a cometer contra su personalidad humana o intelectualel inexcusable crimen de tratado como si fuera una "cosa", colgndole del cuello una

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    28 vieron BRENESetiqueta a modo de aqullas que llevan los frascos en los estantes de las boticas, nimucho menos porque tengamos la intencin de reducirlo a la condicin de un abejorroa quien se coloca atravesado por un alfiler en la coleccin de insectos disecados.Decimos que Unamuno es clasificable-y que nos perdone la blasfemia- en el sentidode que aun en esa gama tan compleja de ideas y sentimientos aparentemente contradic-torios que parecen escapar a todo esfuerzo de organizacin sistemtica, es posiblesealar un elemento constante que, a modo de comn denominador, d la tnica ge-neral y clave fundamental que permita unificar los elementos tan complejos que consti-tuyen su polifactica personalidad humana e intelectual.

    Esta unidad ideolgica fundamental no surge, por nuestra parte, como frutoartificioso de una actitud preconcebida de sistematizacin, sino ms bien como resultadoy manifestacin de esa ltima y radical unidad ontolgica y lgica a la cual nosreferamos ms arriba. Difcil es, adems, despus de veinticinco siglos de especulacinfilosfica, pretender sentar ctedra de "especie nica" es ese terreno ideolgico enel cual, ya desde hace mucho tiempo, ha sido sealado un centro, un arriba y unabajo, una derecha y una izquierda, una derecha de la izquierda y una izquierda dela derecha. En la rosa de los vientos del complejo mosaico de las ideologas filosficas,Unamuno, ms que a crear un nuevo punto, viene a sumar su voz "como la de unnuevo cantor que entra a formar parte de un coro ya constitudo en el que se destacapor su tonalidad pasional y el acento con que la emite" (1).Tiene pues tambin el unamunismo su racionalidad interna, obligado y para-41jico tributo pagado por la "cardaca" a la lgica, sin la cual ni podra expresarse.Hay un punto central o lnea gentica fundamental en el pensamiento de Unamuno, asaber, su concepto de la fe, a cuyo estudio queremos consagrar, siquiera en formabreve y suscinta, el presente estudio: Qu sea la fe unamuniana, en qu elementos sedescompone (anlisis) y en qu forma se integran stos (sntesis) es lo que trata-remos de exponer a continuacin.

    Unamuno se separa radicalmente del concepto comnmente aceptado de fe,tanto humana como divina, de la cual se afirma que es un iuicio---composicin de unsujeto con un predicado-puesto en virtud, no de la percepcin de la intrnseca con-veniencia de ste con aqul, sino por razn de un testimonio y, en ltimo anlisis, deun testigo, cuya ciencia y veracidad nos consta suficientemente. Es pues fundamental-mente un tipo de conocimiento-saber-que difiere especficamente de la ciencia porfundarse en un criterio externo, el testimonio, al contrario de aqulla que lleva alsujeto, ya sea por intuicin inmediata o bien por demostracin mediata, hasta la mismapercepcin interna de la conveniencia entre los dos trminos del juicio, sujeto y pre-dicado. Es pues la fe, en cuanto determinado tipo de conocimiento, entendido comoun saber, es decir, como la asimilacin intelectual de alguna determinada verdad, unacto det intelecto y, como tal, formalmente racional. Creer es tener por verdadero algoen virtud de un testimonio. Lo verdadero y lo falso son categoras intelectuales, novolitivas y a ellas, como tales, se llega con la razn, no con la voluntad. Objeto de~sta es la misma realidad, pero en otra dimensin ontolgica, a saber, la del bien, esdecir, como perfectiva Y, por ende, apetecible con respecto al sujeto, en cuanto lo

    Siniiicado de las abreviaciones: ST 6; 2 EE 825 lase: "Del sentimiento trgico de la vida",cap. VI, segundo volumen de Ensayos (Miguel de Unamuno), Ed. Aguilar, tercera edic ill,

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    EL CONCEPTO DE FE EN UNAMUNO 29ordenaa la consecucin de su propia e interna perfeccin. Verdadero y bueno son,pues,dos categoras trascendentales del ser, a las cuales corresponden, por parte delsujeto,dos facultades especficamente distintas, ordenadas a objetos formalmente dis-tintos.Toda forma de conocer en el sentido de saber, en su acepcin genrica y nortStringidaal dominio del saber estrictamente cientfico (por demostracin), es decir,m cuantoaprehensin del ser como verdadero. sea por va de intuicin, demostracino testimonio,es un acto que formalmente, como tal, corresponde al intelecto. Seconocecon la razn; la voluntad apetece V, en cuanto tal, puede facilitar, dficultary hasta impedir el acto del conocimiento "ab extrinseco", aplicando el intelecto conmyor o menor atencin al objeto o bien distrayndolo del mismo. "Se pinta con lacabeza",deca Leonardo da Vinci. Si la inspiracin o intuicin artstica constituyeunmedio de saber o conocer algo, es un acto formalmente racional, en el sentidogenencoms arriba expuesto.Este carcter fundamentalmente racional de la fe-en cuanto tipo de saber-(S abiertamente negado por Unamuno y no poda ser de otra manera puesto queaqullasupone una serie de elementos que no pueden tener lgica cabida en el pen-samientounamuniano, a saber, unos postulados de epistemologa realista en forma algunaaceptablespor aqul. En primer trmino, la tesis fundamental de toda gnoseologaidealista,que afirma la intersubjectividad intencional de la conciencia, a la que niegaradicalmentea posibilidad de alcanzar l ser real, limitndola a su representacinfenomenal,punto en el cual nuestro autor, suscribiendo esta tesis, no hace otra cosaquecolocarseen la lnea crtica trazada por Kant, aun entonces imperante y de la quees deudor (2). Igual cabe afirmar, en segundo trmino, de aquella abierta v radicaloposicinantas veces y con tanto nfasis subrayada por Unamuno entre el pensamientoabstracto,reducido a sus categoras lgicas "a prior" V el ser concreto, existencia\.Razny lgica, por tal motivo, vienen a ser sinnimos de inmovilidad y de muerte,mientrasque lo vivo se define-si cabe el trmino-por su esencial inestabilidad, inca-paz,por ende, de ser, como tal, aprehendido por aqullas (3). De estas premisas sesiguennecesariamente consecuencias no menos importantes y que plasman V condi-cionanen forma definitiva la ideologa unamuniana. En primer trmino, la afirmacindelprimado absoluto de la voluntad en orden a la con ecuoin de toda realidad quetrasciendalos lmites de lo puramente lgico. Negada a la razn la capacidad dealcanzarel objeto de nuestro anhelo vital, a saber, la inmortalidad, y no pudiendo,porotra parte, renunciar a ella, so pena de privar a la existencia concreta del hombre(2) "Cuanto conozco o puedo conocer est en mi conciencia. Puede mi conciencia conocer que

    hay algo fuera de ella? (ST 9; 2 EE 906); "Lo nico real es la conciencia" (ST 7; 2 EE 868).(3) "Y es que, en rigor, la inteligencia es enemiga de la vida. Es una cosa terrible la inteligencia.Tiende a la muerte como a la estabilidad la memoria. La vivo, lo que es absolutamente ines-

    table, lo absolutamente individual, es, en rigor, ininteligible. La lgica tira a reducirlo todoa identidades y a gneros, a que no tenga cada representacin ms que un solo y mismocontenido en cualquier lugar, tiempo o relacin en que se nos ocurra. Y no hay nada quesea lo mismo en dos momentos sucesivos de su ser... La identidad que es la muerte, es laaspiracin del intelecto. La mente busca lo muerto, pues lo vivo se le escapa; quiere cuajaren tmpanos la corriente fugitiva, quiere [ijarla. Para analizar un cuerpo, hay que menguarloo destruirlo. Para comprender algo, hay que matarlo, enrigidecerlo en la mente. La cienciaes un cementerio de ideas, aunque de ellas salga la vida. Tambin los gusanos se alimentande cadveres. Mis propios pensamientos desgajados de su raz cordial y vertidos en estepapel y fijados en l en formas inalterables, son ya cadveres de pensamientos. Cmo pues

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    30 vieron BRENESde todo autntico y definitivo sentido, debe Unamuno tender al otro gran elemento delbinomio humano, la voluntad, entendida como "fe" en el sentido unamuniano, es decir,no como facultad que apetece el objeto que ya anteriormente le ha presentado lainteligencia, sino como proyeccin vital del propio sujeto del cual es creacin (4).La fe no vendra pues a especificarse por un elemento racional, sino volitivo; no es laadhesin a un testimonio y, por medio de ste, a un enunciado racional, es decir,cognoscible, sino la tendencia de la voluntad hacia su objeto supremo, en nuestro caso,la inmortalidad personal del hombre. Segunda consecuencia que se deduce de aquellosprincipios es la radical e irreductible oposicin entre la razn y la vida, entre la lgicay la "cardaca" llevada hasta el extremo, que en ms de un punto debe interpretarsecon menor rigor del que algunas expresiones de Unamuno sugieren--que tambin losfilsofos tienen sus juegos y retrucanos literarios-, de proclamar lo absurdo, encuanto manifestacin suprema de la negacin de la lgica, como norma de conducta (5).Colcase, pues, Unamuno en un plano tpicamente existencialista, con todos sus impli-cados propios, especialmente en cuanto se refiere a aquella exigencia de absoluto ytranscendencia que los profundos anlisis fenomenolgicos han encontrado en el fondode miseria moral y de contingencia ontolgica del hombre, y a los cuales la razn,aceptada como la facultad de lo puramente abstracto, limitada, en su naturaleza y ensu operacin, por sus propias leyes lgicas, no puede llegar. Y, en tercer trmino,podemos sealar la afirmacin del primado de la voluntad sobre la inteligencia en elmismo dominio del conocimiento, entendido como el derecho de dar forma propia atodo cuanto pueda ordenarse, sea cual sea su valor objetivo ("la verdad verdadera"),a la consecucin de la inmortalidad en cuanto alimento de nuestro anhelo vital. L a'vida no vendra pues a cimentarse en concepciones tericas y abstractas-"verdadesmuertas"-sino en experiencias vitales-"verdades vivas"--que no se conocen, sinoque se hacen (6). La conducta es, pues, el criterio de verdad, nico que puede fundary justificar el contenido racional de una determinada ideologa (7).

    Aquel carcter esencialmente volitivo y necesario de la fe unamuniana, encuanto expresin vital que impulsa al hombre hacia la afirmacin-no ya c o n o c -miento-e-del objeto nico que puede dar sentido al hecho de su existencia funda otras(4) "Fe no es creer lo que no vemos sino crear lo que no vemos pero que queremos" (ST 9;

    2 EE 897). "Creer en la inmortalidad del alma es querer que el alma sea inmortal, p e r oquererlo con tal fuerza que esta querencia, atropellando a la razn pasa (sic) sobre ella'(ST 6; 2 EE 833).

    (5) "El toque est en desatinar, sin ocasin, en generosa rebelin contra la lgica, dursimatirana del espritu" (QS 1, 34-35; 2 EE 165). "Entre todos los derechos ntimos que tenemosque conquistar no es el menos precioso e inalienable derecho a contradecirme, a ser CIdda nuevo, sin dejar por ello de ser el mismo siempre" (.ea ideocracia , 1 EE 249). "Estaes la verdad pura: el mundo es lo que a cada cual le parece, y la sabidura estriba enhacmoslo a nuestra voluntad, desatinando sin ocasin y henchidos de fe en lo absurdo".QS 1, 34-35; 2 EE 166). "Reclamo mi libertad, mi santa libertad hasta de contradecirme,si llega el caso" (7tfi religin, 2 EE 375).

    (6) "Esclavos (de las ideas) son los hombres de profundas convicciones, sin sentido del matizni del nimbo que envuelve y ana los contrarios. Esclavos les son todos los sectarios, losidecratas todos ... Desgraciado del que necesita ideas para fundar su vida!" (.ea ideocracia ,2 EE 249 s). "Si quieres llevar tu vocacin debidamente, desconfa del arte, desconfa dela ciencia, por lo menos de eso que llaman arte y ciencia. Que te baste tu fe. Tu feser tu arte, tu fe ser tu ciencia" (QS, prlogo, 2 EE 795).

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    EL CONCEPTO DE FE EN UNAMUNO 31dos caractersticas, no menos importantes que las anteriores, a saber, la fe como volun-tad "agnica" y creadora. La insuperable irreductibilidad entre la razn, "que pruebapero que no consuela", y la voluntad, "que consuela sin probar", hace imposible lapaz entre ambas (8). "Tuvimos que abandonar desengaados--dice Unamuno--laposicin de los que quieren hacer verdad racional y lgica del consuelo (la certezade nuestra inmortalidad), pretendiendo probar su racionalidad, o por lo menos suno irracionalidad, y tuvimos tambin que abandonar la posicin de los que queranhacer de la verdad lgica (la certeza de nuestra mortalidad) consuelo y motivo de vida.Ni una ni otra de ambas posiciones nos satisfaca. La una rie con nuestra razn;la otra, con nuestro sentimiento. La paz entre estas dos potencias se hace imposible, yhay que vivir de su guerra misma condicin de nuestra vida espiritual" (9). La impo-sibilidad de superar, por una parte, las exigencias de la razn, "que prueba mas noconsuela", y la de renunciar por otra! a las del sentimiento "que consuelan perono prueban" crea la duda, no en un sentido cartesiano, artificial y adems racional,sino vital, como que su fuente no es una exigencia de orden metodolgico, asumidalibremente, ino la misma condicin existencial humana, en cuanto posicin contra-dictoria e irreductible entre las exigencias del sentimiento y las frias conclusiones dela razn. "Esta otra duda-dice nuestro autor-es una duda de pasin, es el eternoconflicto entre la razn y el sentimiento la ciencia y la vida, la lgica y la bitica.Porque la ciencia destruye el concepto de personalidad, reduciendo a un complejoen continuo flujo de momento, es decir, destruye la base misma sentimental de la vidadel espritu, que, sin rendirse, se revuelve contra la razn. Y esta duda no puedevalerse de moral alguna de provisin, sino que tiene que fundar su moral, .,. sobre elconflicto mismo, una moral de batalla... De continuo la voluntad quiero decir, lavoluntad de no morirse nunca, la irresignacin a la muerte fragua la morada de lavida, y de continuo la razn la est batiendo con vendavales y chaparrones" (10). Laduda pues, en el concepto de fe unamuniano, es un elemento esencial como duda posi-tiva y vital. Positiva porque, aunque duda y, precisamente porque duda, es queencuentra en ello fuerzas para tender hacia el objeto supremo de la voluntad a saber,el postulado! racionalmente indemostrable, segn Unamuno, de la inmortalidad delalma. Y a esto no obsta en forma alguna la observacin que podra hacerse en el sen-tido de que la duda, en cuanto suspensin del juicio por parte del sujeto con respectoal objeto, no puede, por este motivo, impulsar a aqul hacia ste, por cuanto en laideologa unamuniana la ntima naturaleza de esta duda vital no es de carcter racional,sino ms bien volitivo. Y vital porque est en la misma entraa de la condicin hu-mana definida, como queda dicho ms arrba, por esta irreductible oposicin entre razny sentimiento. Tal es la condicin "agnica" de la fe unamuniana, que "pone la vidams en la lucha que en la victoria" (11), Y de la cual se sigue su cuarta caracte-rstica, a saber, su poder creador. Entre las conclusiones de la razn, que prueban masno consuelan, y las exigencias del sentimiento, que consuelan sin probar, no haysolucin posible, solo queda la misma desesperacin Hemos dicho la desesperacin?y si de ella misma tratramos de hacer fuente de consolacin? Este es el punto enel cual Unamuno ve o cree ver un lejano reflejo de luz lejana, un punto de apoyo al(8) "Toda posicin de acuerdo y armona persistente entre la razn y la vida... se hace

    imposible" (ST 6; 2 EE 833).(9) ST 6; 2 EE 825s.(10) ST 6; 2 EE 827.(11) ?Hi r e ligi n, 2 EE 372s.

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    32 VICTOR BRENEScual asirse en un titnico esfuerzo para intentar arrancar al hombre-l mismo-deeste "fondo del abismo". Y si, en vez de tratar de superar la desesperacin, nosabrazramos con ella? Y si, en vez de pretender resolver las contradicciones entre elsentimiento y la razn, las aceptramos como tales? Y si, en vez de querer encontrarel consuelo y la prueba tanto en el sentimiento y en la razn, lo buscramos en lamisma desesperacin? (12) Podra ser sta, en s misma, fuente de energa, fuente devida moral, fuente de consuelo y, por ende, base suficientemente firme como paraapoyar en ella todo un sistema prctico de vida, de vida fecunda, aun ms, de vidaoptimista? (13). La fe vendr, pues, a crear su objeto. Suspendida en medio delabismo, con el ciclo de la inmortalidad sobre su cabeza y la nada a sus pies, tentary dar un salto mortal de la piedra firme de su anhelo vital al objeto imposible desu razn, verdadera salida desesperada cuya tragicidad penetra toda la obra unamu-niana en lo angustioso de sus exigencias y en lo estril de sus tentativas. El mundounamuniano, reducido a ruinas humeantes por el choque ineludible entre la lgicay la "cardaca" en todos sus elementos, excepcin hecha de la voluntad, es decir,del irrefrenable deseo de subsistir imperecederamente, vendr a reconstruirse a partrde sta, en cuanto anhelo vital (14). La verdad lgica no es, pues, la que pueda sercapaz de resolvemos el problema de la vida, que es algo vivo, en continuo movimientoy agona, muriendo y volviendo a nacer continuamente (15). La verdad es creada porla voluntad, por la fe (unamuniana) en una necesidad de conformar el mundo quecircunscribe la existencia concreta del hombre y de ordenado hacia la consecucin desu anhelo vital. "No es la inteligencia, sino la voluntad, -afirma Unamuno- lo queos hace el mundo, y al viejo aforismo escolstico de que nihil volitum quin praecognitum ...hay que corregirlo con un nihil cognitutn l1isi praevolitum" (16). "Todo es verdadcuanto alimenta generosos anhelos y pare obras fecundas; todo es mentira mientrasahogue los impulsos nobles y aborte monstruos estriles" (17). " Ideas verdaderas yfalsas, decs? Todo lo que eleva e intensifica la vida reflejase en ideas verdaderas, que(12) "Ni pues el anhelo vital de inmortalidad halla confirmacin racional, ni tampoco la razn

    nos da aliciente y consuelo de vida y verdadera finalidad de sta. Mas he aqu que en elfondo del abismo se encuentran la desesperacin sentimental y volitiva y el escepticismoracional frente a frente, y se abrazan como hermanos. Y va a ser de este abrazo, de unabrazo trgico, es decir, entraadamente amoroso, de donde va a brotar manantial deuna vida seria y terrible" (ST 6; 2 EE 825).

    (13) "Quiero establecer que la incertidumbre, la duda, el perpetuo combate con el misteriode nuestro destino final, la desesperacin mental y la falta de slido y estable fundamentodogmtico, pueden ser base de moral" (ST 11; 2 EE 963).

    " ... me queda exponeros cmo, a mi sentir y hasta a mi pensar, esa desesperacinpuede ser base de una vida vigorosa, de una accin eficaz, de una tica, de una esttica,de una religin y hasta de una lgica" (ST 6; 2 EE 841s).

    (14) "Mi cuerpo viva gracias a luchar momento a momento contra la muerte, y vive mi almaporque lucha tambin contra la muerte momento a momento. Y as vamos a la toma deuna nueva afirmacin sobre los escombros de la que nos desmoron la lgica, y se vanamontonando los escombros de todas ellas, y un da, vencedores sobre la pingo rota deeste inmenso montn de afirmaciones desmoronadas, proclamarn los nietos de nuestrosnietos la afirmacin ltima y crearn as la inmortalidad del hombre" (QS 2, 7; 2 EE 219).

    (15) "Y la trgica historia del pensamiento humano no es sino la de una lucha entre la Tazny la vida, aqulla empeada en racionalizar a sta hacindola que se resigne a lo inevitable,a la normalidad; y sta, la vida, empeada en vital izar a la razn obligndola a que sirvade apoyo a sus anhelos vitales" (ST 6; 2 EE 833).

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    EL CONCEPTO DE FE EN UNAMUNO 3310 son en cuanto lo reflejan ... Mientras corra una peseta y haga oficio, comprndosey vendindose con ella, verdadera es ms desde que ya no pase ser falsa" (18).Verdad, pues, creacin de la fe unamuniana o voluntad agnica, ser todo cuanto sirvaa la vida en el sentido de nuestro autor, es decir, a ese elemento que la define comotal: la lucha entre las insolubles contradicciones y antinomias de la razn y del sen-timiento. En un mundo en el cual toda verdad objetiva-e-o "verdad verdadera" comomuy significativamente la llama Llnamuno=-carece de sentido por razn del radicalprejuicio idealista que mina la epistemologa unamuniana, lo decisivo ser que, prescin-diendo del contenido real u ntico de cualquier juicio, seamos capaces de informarnuestra propia y particular existencia con una serie de motivos anmicos-vivencias-capaces de sustentar y mantener en estado de continua tensin aquella particular con-dicin del hombre unamuniano creada por la oposicin entre la lgica y la cardaca,La verdad no vendria a tener, por estos motivos, ms finalidad que la de fundar unaautntica existencia, es decir, una actitud vital esencialmente agnica, por cuya raznes sta el criterio de aqulla. "Es el valor descarado--dice Unamuno--de afirmar envoz alta y a la vista de todos y de defender con la propia vida la afirmacin, lo quecrea las verdades todas. Las cosas son tanto ms verdaderas cuanto ms credas, y no esla inteligencia sino la voluntad la que las impone" (19).

    Examinado el contenido de la fe unamuniana en cuatro de sus elementos inte-grantes, a saber, como voluntad necesaria agnica y creadora, veamos en qu formapueda determinarse mejor por razn del objeto al cual tienda.

    En la fe unamuniana, que hemos venido analizando en lo ms arriba expuesto,podemos sealar un doble objeto y que respondera a la pregunta: qu pretendeUnamuno con su filosofa o, para ser ms exactos, con su "fe", tal cual la concibe?La respuesta que se impone es: dar una respuesta al problema de la vida que, comoes bien sabido, reasume nuestro autor en uno solo, es decir, en el problema de nuestrapersistencia despus de la muerte, en una palabra: la inmortalidad personal. Tal seria,y perdnesenos la tautologa, el "objeto objetivo" a que tiende la fe unamuniana. Labrevedad del presente trabajo nos impide extendemos como quisiramos, en la expo-sicin de uno de los temas que con mayor acierto y verdad sublineara Unamuno, asaber, el primado absoluto de la conciencia, el valor indiscutible de la persona humanay, por ende, la radical falta de sentido de todo otro valor-arte, cultura, ciencia, etc.-si esta persona y aquella conciencia llegaran algn da a desaparecer. "Un alma hu-ma~ice-vale por todo el universo ... Un alma humana, eh? No la vida. Lavida sta, no ... El mundo es para la conciencia ... Si la conciencia no es nada msque un relmpago entre dos eternidades de tinieblas, entonces nada hay ms execrableque la existencia" (20).

    Es, pues, la posesin de la inmortalidad personal el trmino definitivo de la feunamuniana, mientras que, por otra parte, como "objeto subjetivo" de la misma puede

    (18) lA iJeoallCi4. 1 EE 252.(19) QS 1, 4Si 2 EE 194.(20) ST li 2 EE 739s. "He de volver a habwos de la suprema vaciedad de la cultura, de la

    cimcia, del arte, del bien, de la verdad, de la belleza, de la justicia... de todas estasbcnnosas concepciones si al fin y al cabo, dentro de watro das o dentro de cuatroIIIiIIones-que para el caso es isual-no ha de ezistir conciencia humana que reciba lacaltura, la ciencia, el arte, el bien, la verdad, la belleza, la justicia y todo lo dems as?(ST Si 2 EE 816).

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    34 vieron BRENESsealarse la necesidad de dar sentido al Universo, que no lo tendra ciertamente si elhombre se viera privado de su propia significacin, como sucedera en el caso de que,como queda dicho, su existencia no fuera otra cosa que un relmpago entre doseternidades de tinieblas (21). El carcter de la filosofa unamuniana es, pues, eminen-temente pragmtico, como ordenada a darle al hombre una norma concreta de con-ducta, que, de hecho, nuestro autor transcribe con una frmula calcada sobre la cono-cida mxima kantiana y que, en ltimo anlisis no viene a ser otra cosa que el aceptar,en el plano tico, la filosofa del "als ob" ya anteriormente formulada por HansVaihinger, segn el cual se admite algo porque nos parece til en orden a algn deter-minado esquema de valores. Inmortalidad del hombre y necesidad de dar sentido alUniverso, tales son los dos elementos, aqul objetivo y ste subjetivo, hacia los cualestiende la fe unamuniana. Examinemos brevemente el carcter, ya transcendente o bieninmanente, del primero. Qu naturaleza exige Unamuno a esta inmortalidad paraque sea cual corresponde a nuestro anhelo vital? Sin lugar a dudas, absolutamente objetiva,en cuanto nica solucin que responde al objeto de la fe unamunana, a la exigenciams categrica de la conciencia humana: inmortalidad e inmortalidad personal, recha-zando todo atenuante en la misma, como la tesis pantesta de una persistencia imper-sonal (22) o aqulla que correspondera a un ser que se hunde en el seno de ladivinidad (23). "Queremos bulto-afirma Unamuno-y no sombra de inmortalidad".Una realidad objetiva, una verdad, como dira nuestro autor, "verdadera", tal es,segn lo manifiesta con claridad meridiana en sus escritos y vida, la naturaleza de lainmortalidad exigida por nuestro anhelo vital y a la cual tiende la fe unamuniana comoexpresin y exigencia brotada de lo ms profundo de nuestro autntico ser. No obs-tante esta incontrovertible exigencia de objetividad con respecto a la inmortalidad per-sonal, trmino de nuestro anhelo vital hasta qu punto es capaz de fundarla comotal el unamunismo? En ningn sentido, respondemos. Unamuno comprende perfecta-mente, y con mucha razn, que nuestra inmortalidad, para que sea algo ms que unsimple y vano deseo de un ser absurdo, necesita a Dios como fundamento ontolgico,no solamente de su posibilidad terica, sino tambin de su realidad prctica.Es ste el punto en el cual se plantea al unamunismo el tema de Dios, no "inrecto" sino "in obliquo" (24), aunque no por ello en un plano de menor transcen-dencia. "Dios es para nosotros-afirma claramente-ante todo y sobre todo, el pro-(21) "Acabamos de ver que cuando tratamos de dar forma concreta, racional a nuestro anhelo

    primordial. .. los absurdos... se multiplican... Y, sin embargo ... ! Sin embargo, s,hay que anhelarla (nuestra inmortalidad personal), por absurda que nos parezca, hay quecreer en ella, de una manera o de otra, para poder vivir. Para vivir eh?, no para comprenderel Universo" (ST 10; 2 EE 959).(.22) "Decir que todo es Dios y que al morir volvemos a Dios, mejor dicho, seguimos en El,nada vale a nuestro anhelo vital; pues si es conciencia individual, es perecedera, no salvael anhelo de inmortalidad sino que lo disuelve" (ST 5; 2 EE 809). "El pantesmo no es sinoun atesmo disfrazado" (ib).

    (23) "Y vienen queriendo engaarnos con un engao de engaos y nos hablan de que nadase pierde, de que todo se transforma. No ... no es anegarme en un gran Todo, en la Materiao en la Fuerza infinitas o eternas de Dios lo que anhelo: no es ser posedo por Dios sinoposeerle, hacerme yo Dios, sin dejar de ser yo que ahora os digo esto. No nos sirvenengaifas de monismo. [queremos bulto y no sombra de nmortaldadl" (ST 3; 2 E l : 771).

    (24) Valga la ocasin para hacer una breve observacin sobre el antropocentrismo de Unamuno.Lo religioso se define, como tal, por la tendencia hacia la divinidad en primer plano. L o

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    EL CONCEPTO DE FE EN UNAMUNO 35ductor de nuestra inmortalidad" (25), de donde se deduce que el grado de objetividadde ste corresponder al de nuestro objeto supremo, a saber, a la inmortalidad perso-nal. En otros trminos: en ltimo anlisis, llega el unamunismo a un punto en el cualgravita" alrededor de un interrogante, de cuya respuesta, negativa o positiva, dependepor completo, a saber, la existencia de Dios (y, por ende, en orden al problemaunamuniano, la posibilidad real de conocerla con certeza), postulado absolutamentenecesario para fundar la posibilidad y realidad de nuestra inmortalidad, nico, defini-tivo y necesario objeto de nuestro anhelo vital y, por ello, de toda existencia humana.Tal creemos ser el punto neurlgico del unamunismo y que podemos hacer resaltarmejor con la consideracin comparativa de los tres siguientes textos de nuestro autor:

    a) carcter transcendente del objeto de nuestro anhelo vital: "queremos bultoy no sombra de inmortalidad" (26).

    b) Dios, como fundamento imprescindible, tanto de la posibilidad como de larealidad de nuestra inmortalidad: "Dios es ante todo y sobre todo, el productor denuestra inmortalidad" (27) .

    c) imposibilidad.e=dados sus prejuicios kantianos antimetafsicos=-de fundar,por nuestra parte, un conocimiento cierto de la existencia de Dios: "Existe Dios ... esalgo substancial; fuera de nuestra conciencia ... , de nuestro anhelo? He aqu algo inso-luble" (28). Es un hecho que Unamuno, mientras afirma por una parte la necesidadde que el objeto de nuestro anhelo vital, la inmortalidad personal, sea un bien trans-cendente, real, por otra, confiesa su impotencia, dentro del sistema, por lograr fundaren forma objetiva, el carcter real, en s, y cognoscible, con respecto a nosotros, de laexistencia de Dios (29), fundamento de la posibilidad y realidad de aquel bien. Podemos,

    por otro ms bien humano. En otros trminos, que carece-el unamunismo, no Unamuno-de un verdadero y autntico sentido y contenido religioso en cuanto tal. El tema de Diosentra en el unamunismo como un postulado ontolgico y lgico en orden a fundar la posi-bilidad y realidad de la inmortalidad del hombre, quedando ste y no aqul como centrodel mismo. "Para cada uno de nosotros-afirma Unamuno-el centro est en s mismo"QS 1, 30; 2 EE 178).

    Se afirma la necesidad de la "fe" en la existencia de Dios porque "con razn, sinrazn o contra ella, no me da la gana de morirme" (ST 6; 2 EE 846) y, como es evidente,sin la existencia de Aqul este sentimiento no sera ms que una vana, trgica y estrilvoluntad. Dios entra, por lo tanto, no "in recto" sino "in oblquo" y viene a ser buscadoy afirmado por el unamunismo como el cliente que necesita calzarse busca al zapatero; por.los zapatos. No hay pues, en ltimo anlisis, verdadera religiosidad y actitud de autnticapiedad en el unamunismo.

    {25) QS'l, 1; 2 EE 89.(26) ST 3; 2 EE 771.(27) Cfr. 'sup. nota 25.{28) ST 8; 2 EE 895s.(29) El unamunismo no logra salvar, no obstante sus titnicos y sinceros esfuerzos, el problema

    de la objetividad de Dios. El mismo Unamuno se da cuenta de esto perfectamente y loadmite abiertamente. Despus de afirmar que "Dios es el ideal de la Humanidad, elhombre proyectado en 1 0 infinito y etemzado por l (QS 1,30; 2 EE 178) respondiendo ala objecin que lgicamente supone en el lector dice: "Aun esto, se dir, es moverse enun cerco de hierro, y tal Dios no es objetivo. Y aqu convendra darle a la razn su partey examinar qu sea eso de que algo existe, es objetivo. Qu es, en efecto, existir, ycundo decimos que una cosa existe? Existir es ponerse algo de tal modo fuera de nosotros,que precediera a 'nuestra percepcin de ello y pueda subsistir fuera cuando desaparezcamos.y estoy acaso seguro. de que algo me precediera o de que algo me ha de sobrevivir?Puede mi conciencia saber que hay algo fuera de ella? Cuanto conozco o puedo conocer

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    36 VIcrOR BRENESpues, afirmar, corno conclusin de estas ltimas consideraciones, que la fe unamunianaes una voluntad agnica y creadora, que tiende, en virtud de una necesidad existencialfundamental, hacia un objeto idealmente transcendente, pero realmente inmanente, ele-mentos, estos dos ltimos que, segn nuestro criterio, vienen a fundar otro, a saber,el carcter esencialmente subjetivo de la fe unamuniana y, por ende, el insuperablesentido o sentimiento trgico de la vida, tema comn en Unamuno, su solucin deses-perada al problema de la existencia o, como l mismo lo confiesa, la disolucin desta que, en realidad no es otra cosa. Examinemos, pues, estas dos ltimas caracters-ticas de la fe unamuniana, como voluntad trgica y desesperada, con lo cual termina-.remos nuestra labor de anlisis que trataremos de resumir, en un segundo paso meto-dolgico, con la sntesis de los elementos varios que aqulla nos hubiera mostrado, en'un esfuerzo por integrarlos en forma orgnica y, como tal, definible.Con respecto al problema de la vida que, y no sin razn, concreta nuestro autoren la inmortalidad personal de todo hombre, admite Unamuno tres actitudes posible (30).Acepta, en primer lugar, que hay quienes pueden encontrar, y de hecho encaentransolucin en la fe "sencilla", fe en el sentido no unamuniano, claro est, sino cristiano,digamos ms claramente, catlico (31). A esta categora pertenecen, segn l, los"sencillos", aqullos que no son tan insensibles corno para no experimentar este pro-blema, ni espritus tan "selectos" como para estar en condiciones de captar las pro-fundidades y sutilezas que implicara para ellos toda una problemtica filosfica yreligiosa sobre el mismo. En otros trminos, espiritus simples-la masa media y comndel pueblo creyente--a quien Unamuno recetara bendiciones yagua bendita, puestoque no pertenecen a la categora "selecta" del hombre unamuniano que, como ttulode su aristocracia intelectual y superor condicin, ostenta angustias metafsicas y"posses" existencialistas. Valga la ocasin para manifestar que Unamuno, no admiteprcticamente la existencia de creyentes intelectuales sinceros, a quienes reduce a lacondicin de hipcritas que pasan toda su vida acallando y sofocando sus dificultadesracionales y que, en una palabra, constituyen un estado anmico comn a la bumanidJdde todos los tiempos (32). La segunda actitud en presencia del problema de la vida

    est en mi conciencia.No nos enredemos,pues, en el insoluble problema de otra objetividadde nuestras percepciones... y aqu volver' a decirse que no es Dios sino la idea de Dios,la que obra en nosotros... y volvern a redargimos pidindonos pruebas de la verdadobjetiva de la existencia de Dios... y tendremos que preguntar con Pilato: "Qu es laYeTdad".(ST 9; 2 EE 9(6).

    "Cuando me pregunta estas cosas... me haces sacar del fondo de mi alma... bsvisiones sin razn, los conceptos sin lgica, las cosas que ni yo s lo que quitna decir,ni menos quiero ponerme a averlguarlo. Qu quiere decir esto? Me presuntas ms cleUIYvez. y yo te respondo: "Lo s yo acaso?" (QS, pro!.; 2 EE 74). "Si quieren sol~ aaKlana la tienda de enfrente que en la ma no se vende tal artculo". (~ rrli~i", 2 EE 375).

    (30) "Hay tres soluciones:a) o s que me muerodel todo, y entonces, la desesperacin~,o b) s que no me muero del todo, y entonen la resi(!llaci6n,o e) no puedo saber ni unani otra cosa, y entonces la resi(!llaci6nen la desesperacino sta en aqulla, UIIaresi8l'acindesc:spc:tada,o una desesperacinresignada, y la Jucha" (ST 2; 2 EE 7'8s.).

    (31) "Esta sed de vida eterna apganla muchos, los sencillos sobre todo, en la fuente de la fereligiosa;pero no a todos es dado beber de ella" (ST 3; 2 EE 780).

    (32) "Todos estamos en el secreto a voces; todos sabemos y nos lo decimos al odo, unosaotros. " y si es as, por qu duele e irrita que se encarame uno a la pin8'Orotade latorre ms alta del pueblo y grite desde ella a voces, como vocero de la sinceridad,1 0 quetodos se dicen al odo, derribando, descabellandoy estropeando as el embuste?Hay quelimpiar el nwndo de comedias y retablos" (ST 6; 2 EE 8-44). "Pero no puedo hacermea

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    EL CONCEPTO DE FE EN UNAMUNO 37sera la de los materialistas, "quorum deus venter est", y que, dejando ahogarse nuestroanhelo vital y sed de inmortalidad bajo las exigencias de la lgica, pretenden acallarla voz del sentimiento haciendo del "edamus et bibamus eras enim moriemur" su lemay consigna. Posicin sta que Unamuno, y no sin razn, rechaza como aqulla quepueda tomar un hombre que sea realmente tal (33). La tercera posibilidad o actitudes la que podramos llamar la del "homo unamunianus", a saber la de aqul quehace de la misma incertidumbre y desesperacin, resultado de la irreductibilidad entrelas exigencias de la bitica y las conclusiones de la lgica, fuente de esperanza y deaccin fecunda (34).

    En otros trminos, "hacer. .. de la guerra misma, condicin de nuestra vidaespiritual" (35), porque "nada es seguro: todo est en el aire" (36). Unamuno afir-ma-y creemos ser esto uno de sus elementos ms originales--que sobre la base deesta interna contradiccin de la condicin existencial del ''homo unamunianus" puedefundarse una vida fecunda y hasta optimista (37), aunque no excluye el caso deaquellos que, conducidos "al fondo del abismo", sean incapaces de elevarse porencima de ste a la actitud de esperanza desesperada, quedando abocados al suicidiocorporal o espiritual (38). Tal es, en ltimo anlisis, segn nuestro autor, la condicindel hombre que, no queriendo (39) o, bien, no pudiendo ser "dogmtico" (40)-"elsentimiento consuela pero no prueba"-tampoco puede renunciar a su anhelo vitalde inmortalidad personal (41). No queda, en tales circunstancias, ms que una posicinintermedia, "la resignacin en la desesperacin o sta en aqulla, una resignacindesesperada, o una desesperacin resignada, y la lucha" (42). La fe unamunana es,(33) "Como Pascal no comprendo al que asegura no drsele un ardite de este asunto, y ese

    abandono en cosa "en que se trata de ellos mismos, de su eternidad, de su todo, me irritams que me enternece, me asombra y me espanta", y el que as siente "es para m", comopara Pascal, cuyas son las palabras sealadas, "un monstruo". (ST 3; 2 EE 765). "Haygentes que parece como si no se limitasen a no creer que haya otra vida, o mejor dicho,a creer que no la hay, sino que les molesta y duele que otros crean en ella, o hastaquieren que la haya. .. y los racionalistas que no caen en la rabia antiteolgica se empeanen convencer al hombre de que hay motivos para vivir y hay consuelo de haber nacido,aunque haya de llegar el tiempo ... en que toda conciencia humana haya desaparecido. yestos motivos de vivir y de obrar, esto que algunos llaman humanismo, son maravilla dela oquedad afectiva y emocional del racionalismo y de su estupenda hipocresa, empeadaen sacrificar la sinceridad a la veracidad, y en no confesar que la razn es una potenciadesconsoladora y disolvente" (ST 5; 2 EE 815s).

    (34) "El escepticismo, la incertidumbre, ltima posicin a que llega la razn ejerciendo suanlisis sobre s misma, sobre su propia validez, es el fundamento sobre que (sic) ladesesperacin del sentimiento vital ha de fundar su esperanza". (ST 4; 2 EE 825).

    (35) ib.(36) ST 6; 2 EE 835.(37) " ... cmo de este abismo de desesperacin puede surgir esperanza, y cmo puede ser fuentade accin fecunda y de labor humana, hondamente humana ... " (ST 6; 2 EE 845).(38) "Y si alguien, encontrndose en el fondo de l (el abismo), no encuentra all mismo mviles

    e incentivos de accin y de vida, y por ende se suicida corporal o espiritualmente, o bienmatndose o bien renunciando a toda labor de solidaridad humana, no ser yo quien SIllo censure" (ST 6; 2 EE 845).

    (39) " para quien no quiere ser dogmtico ... " (ST 11; 2 EE 963).(40) " no a todos es dado beber de ella" (fe religiosa). (ST 3; 2 EE 780).(41) "Y la vida, que se defiende, busca el lado flaco de la razn y lo encuentra en el escepticismo,

    y se agarra de l y trata de salvarse asida a tal agarradero. Necesita de la debilidad dasu adversaria. Nada es seguro: todo est en el aire". (ST 6; 2 EE 835).

    (42) ST 6; 2 EE 8465.

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    38 VICTOR BRENESpues, una voluntad esencialmente desesperada, en el sentido de exigencia absoluta delhombre que lo lleva a asirse de un objeto, cuya real existencia no le consta ni le puedenunca constar. Carcter radicalmente desesperado que viene a determinar la actituddel hombre unamuniano en un sentido sumamente crtico, fundando el sentimientotrgico de la vida.

    Como conclusin del presente anlisis sobre los diversos y complejos elemen-tos que integran la fe unamuniana, podemos pretender integrarlos en una sntesis org-nica definindola como una "voluntad agnica y creadora, tendiente, en virtud de unafundamental necesidad existencial humana, en un objeto idealmente transcendente,realmente, sin embargo, inmanente, de donde se sigue tanto su insanable subjetivismo,como el inevitable sentido trgico de la existencia". En otros trminos, y pidindoleuna generosa ayuda al latn, gracias a su admirable capacidad sinttica: Valuntas agonicaet creatrix, tendens, ex fundamentali necessitate exsistentiali humana, in objectumidealiter transcendens, realiter autem immanens, unde, tum e;us insanabilis sHbjectivitas,tum essenlialis sensus tragicus exsistentiae".