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  • caratula tarea CURVAS.indd 1caratula tarea CURVAS.indd 1 25/07/2008 03:12:59 p.m.25/07/2008 03:12:59 p.m.

  • DOCENCIA Y CONTEXTOS MULTICULTURALESReflexiones y aportes para la formacin de docentes

    desde un enfoque intercultural

  • Este libro presenta varios de los temas dialogados en el Seminario sobre Formacin de do-centes en educacin intercultural bilinge realizado en Tinta (Canchis, Cusco) en noviembre del 2006 a travs de los artculos desarrollados por:

    Liliam Hidalgo Collazos.Justo Oxa Daz.Grimaldo Rengifo Vsquez.Lucy Trapnell Forero.Jos Antonio Vsquez Medina.Nila del Carmen Vigil Oliveros.

    I.S.B.N. 978-9972-235-16-0.Hecho el Depsito Legal en la Biblioteca Nacional del Per N 2008-07900.

    Lima, junio de 2008.De esta edicin: Tarea Asociacin de Publicaciones Educativas.

    Parque Osores 161, Pueblo Libre. Lima.Telfono: (51 1) 424 0997 Fax: (51 1) 332 7404.Correo electrnico: postmast@tarea.org.pe Pgina web: www.tarea.org.pe

    Instituto Superior Pedaggico Pblico Tpac Amaru de Tinta.Calle Tpac Amaru 400, Tinta, Canchis, Cusco.Telfono: (51 84) 25 0372 Fax: (51 84) 35 1086.

    Diseo de cartula: Gonzalo Nieto Degregori.Correccin de textos: Carolina Teillier Arredondo.Diagramacin: Lluly Palomino Vergara.Impresin y encuadernacin: Tarea Asociacin Grfica Educativa.

    Se permite la copia o la transmisin de partes o de toda esta obra sin requerir permiso previo, slo se les solicita que mencionen la fuente.

    Las ideas y opiniones contenidas en esta obra son de responsabilidad del autor y no tienen que comprometer o reflejar la posicin institucional de las fundaciones auspiciadoras:Hei Verden de Noruega, Servicio de las Iglesias Evanglicas en Alemania para el Desarrollo (EED), Servicio de Liechtenstein para el Desarrollo (LED) y Unin Europea.

  • PresentacinRosario Valdeavellano 7

    Los retos de la formacin docente intercultural bilinge: la experiencia de FORMABIAPLucy Trapnell Forero 15

    Formacin docente y educacin cultural bilinge: que necesitamos hacer? Hinaqa hinaya kashanpas, manaya hinachuJusto Oxa Daz 31

    Sobre la educacin intercultural bilinge, las lenguas y los derechos lingsticosNila Vigil Oliveros 41

    Notas sobre la formacin de docentes para escuelas rurales andinasGrimaldo Rengifo Vsquez 55

    Demanda, necesidad y desafos de la formacin de maestros interculturalesJos Antonio Vsquez Medina 71

    Formacin docente,interculturalidad y transformaciones socialesLiliam Hidalgo Collazos 97

    Tabla de contenido

  • 7R o s a r i o V a l d e a v e l l a n o

    PresentacinRosario Valdeavellano

    Rosario Valdeavellano, Instituto Superior Pedaggico Pblico Tpac Amaru de Tinta (Cusco).

    Presentamos la publicacin de seis aportes recogidos en el Seminario sobre Formacin de Docentes en Educacin Intercultural Bilinge (EIB), realizado en Tinta (Canchis-Cusco) en noviembre del 2006. Son textos y a la vez testimonios de vidas dedicadas a la bsqueda y a la educacin; por eso, comentarlos resulta a la vez atrevido y tentador. Reflejan mucho ms un compromiso que teoras tambin significativas. Son palabras colmadas de nombres y experiencias que nos hacen latir con la emocin que evoca Grimaldo Rengifo, un matiz del munay que nos tiene en vilo y nos convoca a reflexionar y compartir la intensidad del trabajo que hacemos. Estamos recogiendo profesionalismo, pasin e ilusiones, aunque tambin frustraciones. Slo se aprende a travs de este camino, lleno de variedad y sorpresa, que el ser humano y sus culturas abren fatigosamente.

    Me atrevo a releer estos puntos de vista desde tres dimensiones que me parecen las ms saltantes y motivadoras, ms all de las consideraciones especficamente acadmicas o pedaggicas. Estn presentes como el sustrato fundante y programtico, como la razn de caminar y la aspiracin de llega-da, como pasos concretos y como horizonte infinito, inacabado siempre.

  • 8 D o c e n c i a y c o n t e x t o s m u l t i c u l t u r a l e s

    1. Una apuesta poltica y sobre todo una tica de humanidad

    La persistencia en el cultivo de la diversidad, pero de tan difcil manejo (GR),1 no significa la tradicional interpretacin como estrategia por la aversin al riesgo, particularmente mencionada para el campo agropecuario, sino que en el fondo expresa una conviccin humanista. Nosotros los humanos nos sabemos diferentes, aunque no nos queremos desiguales. Tampoco seremos nunca plena-mente humanos si no lo somos todos, en nuestra realidad diversa.

    Hablar de interculturalidad inclusive con las ambigedades e imprecisiones que esto conlleva (JAV) toca necesariamente una perspectiva poltica: el tema del poder, de los derechos colectivos de los pueblos indgenas (LT), pero tambin la pregunta de fondo sobre cmo se va configurando nuestra sociedad (LH); cmo cada persona se reconoce hermanada con cualquier otra, superando cualquier juicio de valor sobre su nacimiento, condicin o comportamiento. Supone un proyecto de convivencia que vigile para superar el chauvinismo divisionista o la castrante homogeneizacin (JAV); recla-ma una apertura incondicional al reconocimiento recproco (Alb, citado por LH), que es camino de humanizacin, proyecto de transformacin social e intencionalidad trascendente (LH), tanto en la arena poltica como en el mar de la tica y la espiritualidad.

    Si creemos en otro mundo posible diremos, parodiando a Garca Mrquez (citado por GR), no slo que hay que poner el pas al alcance de los nios, sino que hay que poner el mundo al alcance de las personas, los pueblos, los maestros y las maestras, las nias y los nios. Esto pasa por dejar entrar en nuestras mentes y corazones las luchas y esperanzas de todos los dems pueblos de la Tierra, respetar e interesarnos por sus culturas y aceptar humil-demente nuestra contribucin al concierto universal, as como combatir lcida y eficazmente aquello que desconcierta debido a la imposicin de intereses nacionales, grupales o individuales de cualquier orden.

    1 Para agilizar la lectura me referir a los autores con sus iniciales: GR, Grimaldo Rengifo; JAV, Jos Antonio Vsquez; LT, Lucy Trapnell; LH, Liliam Hidalgo; NV, Nila Vigil; JO, Justo Oxa.

  • 9R o s a r i o V a l d e a v e l l a n o

    Estamos tocando, entonces, el cimiento de la interculturalidad, que es un principio bsico de vida, contrario al de la acumulacin dominante. Se trata de la reciprocidad.

    Estamos inmersos en una sociedad terriblemente excluyente, en medio de sistemas antagnicos en pugna que encontramos en el Sur y en el Norte por igual, en nuestros pases y en nuestras instituciones, a veces en nuestras pro-pias familias o dentro de nosotros mismos (polticas, mentalidad, actitudes). En el mundo se impone trgicamente una ideologa de violencia y dominio (poder matar) que slo se puede contrarrestar con una cultura de paz (poder vivir), que esperanzadoramente se va haciendo sentir recorriendo el mundo entero y uniendo sus fuerzas. Ser de veras interculturales ser ser artesanos infatigables de la paz (Mt. 5,9).

    La lgica del sistema excluyente se expresa con crueldad: colaboro con quie-nes me son tiles y los intiles, no importan; pueden llenarse de sida o de los restos contaminantes; pueden morir bajo cualquier bomba; se les pueden expropiar los recursos y el derecho, el territorio y el Estado; se les pueden malbaratear los productos y la conciencia. No vamos a enfatizar esto que conocemos sobradamente. La deshumanizacin del mundo (y de cada uno de nosotros) es directamente proporcional a su capacidad de exclusin.

    La defensa de la vida y la justicia son, por ello, dimensiones ticas fundamen-tales, adems de exigir polticas. Suponen apostar no slo por la inclusin. El verbo incluir se refiere a la accin de poner algo dentro de los lmites de otra cosa; es slo lo contrario a excluir de algo. Estamos seguros de que la alternativa es la inclusin? Inclusin dentro de qu? Es decir, arreglamos el mundo colocando a todos dentro de lo que consideramos mejor, ms deseable, ms desarrollado, y rompemos las diferencias? Algo nos dice que no es el camino correcto, aunque tengamos, s, que reducir y hasta eliminar las desigualdades. No estamos ms bien llamados a crear una nueva manera de relacionarnos entre diferentes, buscando la dignidad de la vida de todos, respetando y disfrutando (como dira Mandela) de la diversidad? Toda aproximacin hacia el diferente es de ida y vuelta: conoce-mos y somos conocidos, informamos y somos informados, influimos y somos

  • 10 D o c e n c i a y c o n t e x t o s m u l t i c u l t u r a l e s

    influidos, respetamos y somos respetados. Por eso, como afirma Rolando Luque, Hablar de inclusin, podra entenderse desde el centro de algo considerado lo correcto y extender el brazo para sujetar al que est afuera. Integrar es un gran verbo que admite un plural magnfico: integrarnos. Tiene la mirada puesta en los otros como indispensables en la formacin de las identidades. Halla su sentido en el reconocimiento mutuo. Ah est el desafo.2 El desafo sustantivo de la reciprocidad. La reciprocidad tiende a suprimir tanto la desigualdad (ojo, que no las diferencias) como la pobreza, para producir los valores humanos.

    La mayora de los relatos de la tradicin oral de nuestras propias culturas races, las que resisten como pueden en nuestras sociedades amerindias, amaznicas, guaran, mapuche, jvaro, aimara, quechua o en las sociedades africanas cuyas culturas tambin estn presentes en Amrica, colocan la reciprocidad al inicio de la vida humana y la vida como el bien ms sagrado. En el origen est, pues, la reciprocidad, as como su fruto: la libertad, porque es a la vez historia del poder de unos sobre otros (lase contra), pero tambin la historia de amor de unos por los otros (lase a favor).

    Hoy estamos asistiendo a una fuerza de cambio desde abajo, tanto desde el pensamiento filosfico, tico y religioso