Shakespeare y el liderazgo

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El autor analiza la visión de William Shakespeare sobre el poder y el liderazgo a partir de dos obras del dramaturgo: Enrique V y Ricardo III. Una cita que podría enmarcar el artículo sería la siguiente frase: “Tener poder significa ensuciarse las manos” (…) La ambigüedad moral, las contradicciones y las soluciones de compromiso son moneda corriente en el ejercicio del poder. La misma persona, en el mismo día, puede desplazarse del punto más alto del heroísmo a la peor bajeza. El poder, claro está, puede servir para diferentes propósitos. Enrique V, hombre de coraje, comunicador carismático y laborioso explorador del alma de sus súbditos, pone esos recursos al servicio de batallas claves para el futuro de su reino, y los utiliza para manipular y movilizar el ánimo de sus soldados. Pero dos sombras sobrevuelan sobre la evaluación histórica del personaje: a) los fines que asocia con los intereses de su Imperio están demasiado entrelazados y solapados con fines estrictamente personales de Enrique; b) los métodos y los límites morales que –desde el punto de vista ético- debieran enmarcar y limitar los fines, son vulnerados por la extraordinaria capacidad retórica y el absolutismo del personaje. Ricardo III, por su parte, usa su carisma para satisfacer, única y desembozadamente, sus deseos y ambiciones personales. Tan acentuado es el desprecio y la indiferencia que siente por todo lo que no sea su propia persona, que a fuerza de delitos, conspiraciones, intrigas y otras aberraciones, destruye la confianza de todos quienes le rodean hasta quedar completamente aislado.

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  • 1. 1Autor: Luis Del Prado EL LIDERAZGO Y EL PODER SEGN SHAKESPEARE
  • 2. 2Autor: Luis Del Prado El autor analiza la visin de William Shakespeare sobre el poder y el liderazgo a partir de dos obras del dramaturgo: Enrique V y Ricardo III. Una cita que podra enmarcar el artculo sera la siguiente frase: Tener poder significa ensuciarse las manos () La ambigedad moral, las contradicciones y las soluciones de compromiso son moneda corriente en el ejercicio del poder. La misma persona, en el mismo da, puede desplazarse del punto ms alto del herosmo a la peor bajeza. El poder, claro est, puede servir para diferentes propsitos. Enrique V, hombre de coraje, comunicador carismtico y laborioso explorador del alma de sus sbditos, pone esos recursos al servicio de batallas claves para el futuro de su reino, y los utiliza para manipular y movilizar el nimo de sus soldados. Pero dos sombras sobrevuelan sobre la evaluacin histrica del personaje: a) los fines que asocia con los intereses de su Imperio estn demasiado entrelazados y solapados con fines estrictamente personales de Enrique; b) los mtodos y los lmites morales que desde el punto de vista tico- debieran enmarcar y limitar los fines, son vulnerados por la extraordinaria capacidad retrica y el absolutismo del personaje. Ricardo III, por su parte, usa su carisma para satisfacer, nica y desembozadamente, sus deseos y ambiciones personales. Tan acentuado es el desprecio y la indiferencia que siente por todo lo que no sea su propia persona, que a fuerza de delitos, conspiraciones, intrigas y otras aberraciones, destruye la confianza de todos quienes le rodean hasta quedar completamente aislado. El ejercicio del poder pone a los lderes, constantemente, ante opciones ticas. La estructura de carcter de cada conductor define el modo en que sern dilucidados esos dilemas, y, en gran medida, la sustentabilidad de su legitimidad y su base de apoyo a mediano plazo. ABSTRACT
  • 3. 3Autor: Luis Del Prado El liderazgo y el poder segn Shakespeare Enrique V Todas las cosas estn listas si nuestra mente lo est (Enrique V) Enrique V es el gran lder heroico de Shakespeare. La clave del liderazgo de Enrique V es su capacidad para comunicarse efectivamente con las personas. Es capaz de hablar con las personas y sabe escuchar. La grandeza de su liderazgo radica en que se da cuenta que nada puede ser logrado sin las personas que l conduce. Existen puntos de contacto entre Enrique V y Alejandro Magno. Ambos eran polticos admirables, brillantes estrategas, valientes guerreros y posean una personalidad sumamente carismtica. Enrique era Rey de Inglaterra, conquista Francia, captura a sus prncipes y muere joven como Alejandro, otro conquistador al que poco le quedaba por conquistar. Ambos tambin tienen que tomar decisiones duras con algunos de sus amigos que los traicionaron. En la visin de Enrique, su crecimiento personal depende de la expansin de su reino y Francia es la opcin elegida para la conquista. La obra de Shakespeare refleja profundamente el alma humana: aunque uno llegue a la cima, derrote a sus enemigos contra todas las probabilidades, y sea feliz en su matrimonio, siempre existen momentos oscuros. Incluso en el mayor de los xitos, hay que esperar angustia y dolor. El mensaje es duro. Tener poder significa ensuciarse las manos. La ambigedad moral, las contradicciones y las soluciones de compromiso son moneda corriente en el ejercicio del poder. Enrique oscila entre la luz y la oscuridad. A veces lidera como un caballero con brillante armadura y otras veces como un salvaje desalmado. Harold Bloom dice irnicamente que Enrique V es i : brutalmente astuto y astutamente brutal, cualidades necesarias para ser un gran Rey. Enrique es un gran motivador y para lograr sus objetivos utiliza su profundo conocimiento de las personas que lidera. Las dos batallas (Harfleur y Agincourt) que aparecen en la obra, son precedidas por brillantes arengas que tienen por objetivo motivar a sus tropas. Enrique tena la expectativa que sus tropas se comportaran heroicamente en la batalla y asuma que los soldados compartan esa aspiracin. Los discursos de Enrique son ejemplos perfectos de cmo comunicar una visin. Enrique poda haber apelado en sus discursos a las cualidades tcnicas de sus arqueros y de sus caballeros. Pero lo que realmente le importaba era conectar la tarea (la batalla) con una visin transformadora que los hombres fueran capaces de sentir: el valor, la cercana con el rey, el servicio a la patria. En el medio de la batalla de Harfleur, Enrique se dirige a los pobladores que estaba tratando de conquistar, amenazndolos con las peores pesadillas si no se rendan. Esta es una leccin poderosa: Shakespeare est mostrando cmo la misma persona en el mismo da, puede desplazarse del punto ms alto del herosmo a la peor bajeza. En un momento es un gran lder que motiva y transforma a sus hombres a travs de sus palabras. En el momento siguiente es alguien que amenaza con rapias y asesinatos. Esta dualidad encierra importantes connotaciones morales. Es bueno tener claro cules son los lmites que uno est dispuesto a traspasar en aras de conseguir sus objetivos. La batalla sigue y los pobladores de Harfleur se rinden. En la victoria, vuelve el caballero: Enrique le ordena a sus tropas que no cometan ningn acto agresivo contra la poblacin. En el ejrcito de Enrique haba varios soldados que haban sido sus amigos ms cercanos solo unos pocos aos atrs. Se haba divertido y emborrachado con ellos y haba sacado provecho de esa amistad para comprender las similitudes y las diferencias con la gente comn. Luego de la batalla de Harfleur, uno de sus viejos amigos roba un crucifijo. Enrique condena a su viejo amigo a la horca. Shakespeare nos deja otra enseanza: cada decisin, adems de su valor individual como tal, tambin es una leccin para los dems.
  • 4. 4Autor: Luis Del Prado Enrique es un lder con personalidad sumamente compleja: un da es adorado por su carisma y al otro da, es temido por su dureza. El pinculo del xito de Enrique V se produce en la batalla de Agincourt, una de las tres batallas decisivas de la Guerra de los 100 aos, junto con las de Crecy y Poitiers. Las tropas francesas sobrepasaban diez veces en nmero a las inglesas, las que, adems, estaban enfermas y exhaustas. Los franceses pecaron de vanidad y subestimaron el evento, seguros de obtener una fcil victoria. Pero se equivocaron. Durante el desarrollo del encuentro, los franceses percibieron la derrota inminente y mandaron a su caballera por detrs de las tropas inglesas a atacar el campamento, matando a todos los jvenes que haban quedado a cargo del equipaje. Enrique volvi al campamento, vio a los chicos asesinados y se puso furioso: No estuve enojado desde que llegu a Francia hasta este instante Les cortaremos la garganta a todos los que atrapemos Ni uno solo de ellos probar nuestra misericordia. ii Es evidente que no se recuerda a Enrique porque orden matar a prisioneros desarmados. Se lo recuerda porque fue valiente y noble. Pero tambin porque gan la batalla. Shakespeare podra haber mostrado a Enrique como un lder heroico y brillante, omitiendo esta escena. En ese caso, la leccin habra sido la siguiente: cuando se es bueno, noble y valiente hay muchas probabilidades de convertirse en un gran lder. Pero no es esta precisamente, la leccin que Shakespeare nos quiere transmitir. Los grandes lderes viven en un mundo difcil, en el que hay que tomar decisiones comprometidas. La decisin de Shakespeare, incluso cuando escribi la historia de su hroe ms importante, fue la de mostrar a todos los lderes de una manera mucho ms realista, lidiando con sus limitaciones y con sus propias contradicciones. No hay que acudir a Shakespeare esperando encontrar lecciones simples, incluso en los momentos ms heroicos. Las lecciones que nos muestra acerca de las ambigedades del liderazgo en el siglo 16, encajan perfectamente en nuestra realidad contempornea. Shakespeare estaba convencido que las personas se convertan en reyes ms como consecuencia de las acciones de los hombres, que por una sucesin divina. Tanto Enrique V como su padre, llegan al trono luego de asesinar respectivamente a un rey que lo era por derecho de sangre y a un gran candidato a serlo. De modo que es bastante difcil de creer que Enrique V haya pensado que la gente naca con el derecho a ser rey. Enrique estaba determinado a ser un gran rey. Para ello se prepar concienzudamente oscilando entre las tabernas del bajo mundo y la corte real. Ese comportamiento fue deliberado y era consecuencia de su conviccin acerca de que su redencin cuando se convirtiera en rey, lo hara aparecer ms atractivo que alguien que hubiera vivido toda su vida en el mbito de la monarqua. El punto aqu es demostrar que para ser un buen lder es muy importante conocer a las personas que uno va a liderar. Esto trasciende la idea de ser popular. Se necesita trabajar para consolidar la relacin con las personas, no solamente desde el momento en que uno se convierte en lder, sino mucho antes, desde que uno decide o vislumbra que puede llegar a serlo. Cuando una persona desarrolla esta relacin con los dems, tambin se est desarrollando a s mismo. Shakespeare ensea que pasar tiempo con las personas que van a ser nuestros colaboradores significa aprender a liderar. Un lder necesita conocer las necesidades, motivaciones, creencias y temores de las personas que lidera. Todos los momentos que el prncipe Enrique pasa en la taberna bebiendo con sus amigos son momentos de apren