La baixada d’Eneas a l’Hades

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GEMMA HERAS Llibre d'il·lustracions i poemes

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LA BAIXADA D’ENEAS A L’HADES

Il·lustracions Gemma Heras, autora.Poemes Zeneida Heras, coautora.

La ciudad se alza rompiendo las vastas llanuras de sal que brotan de todos mis poros. Como un traje de cenizas cortante me envuelve tu recuerdo. Tenía demasiado miedo, entonces, para oír a lo lejos su canto. Pero Esta es la ciudad dónde por fin veré y escucharé con claridad. Dido: vox dalenda est.

Delante de mí, una cueva con 100 ojos, 100 bocas y 1000 voces. Apelo al espíritu del desciframiento. Dice que yo-pero yo no-dice que yo, pero yo- suplico a la Predicción que me deje descubrir las cartas de la muerte, anhelado canto de vida que crece en el fértil vientre del Averno. Revélame el destino, ya que esta es mi historia y me pertenece.

Destino no es una madre agradable, Su bebé tiene un rostro monstruoso que sólo la muerte se atreve a mirar; amante de la muerte es el destino. Por eso, tu piel será mi disfraz, mi mapa, mi llave. Deja , amigo, que las notas fúnebres grabadas en las escamas de tu piel me abran las puertas hacia el corazón de mi destino.

Tu piel, ahora marcha fúnebre con disfraz alado envuelta en un deseo difuso de maravillas doradas y en miles de reflejos de sol en las hojas que nacen de los árboles maduros en el sagrado bosque de las sombras.

Y tu, sangre de la naturaleza dibujas grutas porque ellas son mi zambullir en la tierra donde los animales que aman su naturaleza maléfica buscan refugio. Herida palpitante , ancestral caverna espantoso sueño enverdecido por el limo del tiempo. La gruta es mi infierno. Útero del mundo del que voy a nacer.

Oigo el cantar de miles de voces; cantar último preservado eternamente como el primero. Gritos desesperados golpean con sus labios secos el suelo de las tinieblas, repitiendo una y otra vez su dulce horror. Como miles de caballos enfurecidos golpeando con sus cascos huecos la tierra baldía después de una guerra. Todo está cargado de sueños dentro de la caverna oscura, y los instantes gotean y son de sangre densa.

Hechizado por mis fantasma camino hasta el límite de mi gran sueño, una maraña vísceras torturadas me cortan el paso; sus raíces aterciopeladas y marchitas se abren paso a través de las aguas, bajo las tinieblas. Este instante es de oscuridad total. Espera, sé qué estoy haciendo aquí: mi verdad centella como la luz de un millón de soles sobre la corteza de un árbol en el bosque de las sombras. Continua.

Nosotros; ante el espectáculo que es la muerte. Me encuentro sujetando un paraguas abierto encima de una cuerda floja. Domador inexperto, que se enfrenta a lo mítico, fantástico y gigantesco. Sigo hechizado, la vida es sobrenatural.

Cuando se soporta mucha pena, los cuerpos supuran sal. En este campo de lágrimas todos llevan vestidos de sal. Dentro de sus cuerpos una fuente de sal gigante explota y deshace los vestidos, dejando las heridas al descubierto, lentamente desapareciendo como solitarias islas erosionadas por el mar.

Querida Dido, camino a través de un campo de melancolía incandescente. Llevo el vestido de sal en mi interior. Ahora, camino por el suelo abrasado con unos zapatos hechos de tus heridas.

Jardín de perfumes y sombras. Alarde colorido y esplendidez madura De repente olvido: casi libre de mis errores, me veo reflejado en los ojos de los caballos que corren fogosos. Troto nervioso. Sólo la realidad me cerca.

Padre me abre las puertas de destino. Lo veo, las tinieblas se van disipando. Es la hora de que los espíritus que han estado despiertos durante interminables noches se expandan.

Nacimiento y muerte. Nacimiento. Muerte. La respiración del mundo.