Uriel Espitia Vazquez

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Producción de conocimiento,prácticas intelectualesy reflexividad*Uriel Ignacio Espitia Vásquez

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Produccin de conocimiento, prcticas intelectuales y reflexividad*[email protected] PGS.: 96-111

Uriel Ignacio Espitia Vsquez**Con base en los resultados del proyecto Gestin cultural y polticas de lugar: enfoques de desarrollo alternativo en San Cristbal y Los Montes de Mara***, se enuncian algunas relaciones analticas sobre lo que significa producir conocimiento, desde prcticas intelectuales conjuntadas en una experiencia de coinvestigacin con colectivos sociales y las posibles influencias de los procesos de reflexividad dinamizados para el fortalecimiento y la ampliacin de las polticas de lugar desarrolladas por estas organizaciones culturales. Palabras clave: produccin de conocimiento, prcticas intelectuales, reflexividad, polticas de lugar. Com base nos resultados do projeto Gesto cultural e polticas de lugar: enfoques de desenvolvimento alternativo em So Cristvo e Os Montes de Maria, enunciam-se algumas relaciones analticas sobre o que significa produzir conhecimento, desde prticas intelectuais conjuntadas em uma experincia de co investigao com coletivos sociais e as possveis influncias dos processos de refletividade dinamizados para o fortalecimento e a ampliao das polticas de lugar desenvolvidos por estas organizaes culturais. Palavras-chaves: produo de conhecimento, prticas intelectuais, refletividade, polticas de lugar. Based on the findings of the project Gestin cultural y polticas de lugar: enfoques de desarrollo alternativo en San Cristbal y Los Montes de Mara, some analytic relationships are stated between the significance of producing knowledge when intellectual practices are getting together with some social collectives in a co-investigation experience, and the possible influences of invigorated reflexivity processes in the strengthening and extension of the local policies developed by these cultural organizations. Keywords: knowledge production, intellectual practices, reflexivity, local policy.ORIGINAL RECIBIDO: 08-VIII-2008 ACEPTADO: 10-X-2008

*

Este texto se compone tanto de los anlisis propios del autor, como de apartes del informe de investigacin no publicado, presentado a Colciencias, en el cual participaron Juliana Flrez, Uriel Espitia y Mara Anglica Garzn. ** Psiclogo, Especialista en Comunicacin-Educacin. Candidato a Magster en Investigacin en Problemas Sociales Contemporneos, IESCO-Universidad Central. Docente-investigador de la lnea de Comunicacin-Educacin del IESCO-Universidad Central. E-mail: [email protected] ***Realizado entre febrero de 2007 y marzo de 2008 por tres nodos de coinvestigacin: a) el Colectivo de Comunicaciones Montes de Mara Lnea 21 de El Carmen de Bolvar - departamento de Bolvar; b) la Corporacin Promotora Cvico Cultural Zuro-Riente y la Asociacin Vecinos Solidarios (AVESOL) (miembros de la Red de Eventos Culturales de la localidad Cuarta de San Cristbal - Bogot); y c) la lnea de Comunicacin-Educacin del Instituto de Estudios Sociales Contemporneos-IESCO. El estudio cont con el auspicio del Instituto Colombiano para el Desarrollo de la Ciencia y la Tecnologa Francisco Jos de Caldas-Colciencias y la Universidad Central.

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Antecedentes del proyectoDesde mediados de los aos noventa, la lnea de ComunicacinEducacin de la Universidad Central intuy el carcter estratgico y no instrumental de la comunicacin 1 , que durante la dcada los sesenta fue la va predilecta para la difusin de innovaciones tecnolgicas por parte del discurso de la modernizacin desarrollista de las agencias de cooperacin internacional, lo que fue analizado y denunciado crticamente por Freire en 19732 . Martn-Barbero (2003) ha mostrado cmo los intereses hegemnicos de la sociedad de la informacin hoy avalan un comunicacionismo que ontologiza la comunicacin como el motor y el contenido ltimo de la interaccin social, al deponer a un registro secundario la cuestin del

poder y la desigualdad social. Al tiempo, se han mitificado los dispositivos tecnolgicos, los lenguajes y saberes propios de la comunicacin, encumbrando un mediacentrismo que reduce lo comunicativo a los medios, por lo que desde el punto de vista de las prcticas sociales en comunicacin se vuelve necesario rebasar todo lo anterior y tambin aquel marginalismo de lo alternativo que cree que una autntica comunicacin pueda hacerse por fuera de la contaminacin tecnolgica/mercantil de los grandes medios o que debera circunscribirse a experiencias microgrupales escondidas en el mundo popular (218-221). Con el desarrollo del programa de especializacin en Comunicacin-Educacin desde 1998 hasta 2006, esta lnea de investigacin pudo conocer muchos trabajos significativos donde la comunicacin producida desde las comunidades

locales, promueve cambios sociales colectivos y procesos de participacin ante las condiciones de discriminacin y exclusin, y frente a distintos tipos de violencias, apropindose de las propias capacidades para hacer contar sus voces, sus procesos de gestin social, la preocupacin por entretejer la cultura con las tradiciones comunitarias y la valoracin de los saberes locales3 . Con base en algunos de estos desarrollos, Armando Durn y Carlos Eduardo Valenzuela decidieron estructurar un futuro proyecto de investigacin que permita averiguar si las prcticas locales de comunicacin y cultura preocupadas por el desarrollo territorial pueden generar alternativas crticas localmente situadas al espacio discursivo del desarrollo (tanto como desarrollos alternativos, alternativas al desarrollo o quiz encontrando caminos para pensar un postdesarrollo

Huelga bananera termin en masacre. El Tiempo, 1928. Tomado del libro Siglo XX a travs de El Tiempo (1999). Caricatura de Ricardo Rendn (1894-1931).

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(Escobar, 2005a: 20)). A este esfuerComo conclusin parcial del tra- ante una videocmara, nos permiti zo le sumamos luego los intereses de bajo de acercamiento realizado en- comprender que la reflexividad no la poltica de interaccin social del tre los aos 2006 y 2007 a algunas es algo privativo de las prcticas IESCO, que vio en la formulacin de estas organizaciones, editamos en acadmicas o una prerrogativa de de un proyecto de investigacin una enero de ese ao el video: Hilos y la institucin universitaria, sino que de las formas de construir y fortale- enredos de lo cultural en el sur- tales capacidades ya estn instalacer una relacin de doble va entre oriente bogotano, donde los direc- das como parte de las prcticas inel Instituto y algunas comunidades tivos de la Promotora Cultural telectuales instituidas en lugares. que desarrollan activamente el cam- examinaron de manera autocrtica po comunicacin-educacin (C-E). las vicisitudes de la realizacin del Hay que aclarar que la propuesAs inscribamos parte de nuestra in- XVII Festival del viento y las co- ta de coinvestigacin realizada, quietud por esa poltica buscando metas debido tanto al sinfn de guarda cercanas con la Investigasuperar el imaginario de la exten- trmites, impuestos y restricciones cin-Accin-Participativa, en la mesin o la proyeccin social, puesto que las polticas de gobierno fueron dida en que el proyecto se propuso: a) articular la producque a mediados de 2005 cin de un conocidiscutimos la reiterada miento investigativo definicin de la Univercon la accin social sidad como un mbito realizada por los invosolidario de tres funciolucrados, buscando nes acadmicas, que se descubrir relaciones saben consustanciales a para co-producir camsu institucionalizacin bios a partir de problecomo organizacin funmatizar sus prcticas damental de la modernipero atendiendo a que dad, caracterizacin los colectivos desearan interrogable desde el realizarlos; b) no preequvoco que existe entendi una observatre funcin y actividades cin distante como la de la Universidad. De Puerta 25 de agosto - entrada principal a la Refinera de Barrancabermeja, Santander. observacin-particieste modo, la formaFoto cortesa de Ecopetrol. pante etnogrfica, sino cin, la investigacin y la extensin, slo seran tres tipos engendrando sobre las prcticas participacin e involucramiento con de actividades con las que la Uni- culturales de los colectivos sociales, los problemas tratados (pues el deversidad cumple su funcin verte- como a los desencuentros y conflic- safo actual para decolonizar el b a q ee l d generar conocimiento tos experimentados con las propias pensamiento y la Universidad es rl u s a e y volverlo accesible a la sociedad comunidades y otras organizaciones establecer una ruptura con ese pathos locales para el desarrollo del festival. de la distancia, no siendo el aleja(Botom, 1996). miento objetivista o la neutralidad En ese audiovisual la cuestin de valorativa la que debe guiar la invesTambin coadyuv a la cimentacin de este proyecto, la participa- la reflexividad sobre las prcticas tigacin, sino un ideal contrapuesto de cin en las experiencias de formacin culturales en San Cristbal hizo pre- contaminacin y acercamiento, porque docente realizadas por la lnea de in- sencia como una tctica de interro- cualquier observacin nos involucra vestigacin en el Programa Sectorial gacin que supone un trabajo de como parte del experimento, (Casde Educacin Ciudad-Escuela-Ciu- explicitacin y una puesta en cuestin tro-Gmez, 2007: 88-89)), en ese dad, que permiti entablar relacio- de la propia experiencia individual sentido, inquirimos cmo construir nes con algunos miembros de las y colectiva ejecutada en un lugar. teora a partir de una prctica reorganizaciones que integran la Red Ese proceso apalabrante, mediado flexionada crticamente y a travs de de Eventos Culturales de la locali- por una entrevista de recapitulacin relaciones lo ms horizontales posibles; de la historia de esta colectividad c) quiso relacionar conocimiento y dad de San Cristbal.98 N M A D A S NO. 29. OCTUBRE 2008. UNIVERSIDAD CENTRAL COLOMBIA

poder buscando incrementar la capacidad de decisin e intervencin de los actores con lo comprendido desde sus propias prcticas culturales; d) ms que divulgacin como trasposicin al vulgo de conocimientos y tcnicas (Huergo, 2001), se propuso una socializacin, uso y apropiacin de los saberes y conocimientos a travs de mediaciones comunicativo-educativas; e) su estrategia de coinvestigacin puso en relacin investigadores internos y externos organizados alrededor de tres nodos de produccin de conocimiento, donde los actores sociales son interlocutores vlidos en tanto que poseedores de experiencias y saberes sobre sus propias organizaciones y sobre los contextos donde intervienen.

Contemporneamente, la nocin de cultura es comprendida como recurso, lo que implica su gestin, un enfoque que no era caracterstico ni de idea de la alta cultura ni de la cultura cotidiana. Este cambio cultural se ha complejizado an ms, cuando la cultura recurso circula globalmente, con creciente velocidad. Su manejo hasta ahora, administrado a escala nacional, aparece coordinado tanto local como supranaNo obstante, el cionalmente por las proyecto se alej de la corporaciones y por el perspectiva de la IAP sector no gubernamenprincipalmente portal internacional. Esto Construccin de un gasoducto tumbando bosque. Sogamoso-Cib. Agosto 1982. que: a) la definicin genera una nueva diviFoto cortesa de Ecopetrol. del problema de invessin internacional del tigacin debi ser resuelta en muy Sin embargo, existe un sistema trabajo cultural, yuxtaponiendo la dicorto tiempo por la Universidad y de poder que intercepta, prohbe, ferencia local a la administracin y la procurando hacer coincidir el in- invalida ese discurso y ese saber. inversin trasnacionales (Ydice y ters investigativo con los trminos Poder que no est tan slo en las ins- Miller, 2004: 16). de la convocatoria de Colciencias; tancias superiores de la censura, sino en ese sentido, los actores sociales que penetra de un modo profundo, Dada la injerencia cada vez ms y sus preocupaciones tuvieron un muy sutilmente, en toda la red de habitual y profunda de los actores estatuto subrogado, lo que intent la sociedad. Ellos mismos, los inte- trasnacionales en lo local, la casubvertirse, no descifrando de an- lectuales, forman parte de ese siste- pacidad de agencia de los actores temano los conceptos claves del ma de poder, la propia idea de que locales comporta una prctica refleproyecto (prcticas, polticas de lu- son los agentes de la conciencia y xiva de auto-gestin frente a los mogar, reflexividad, producto multimedial, del discurso forma parte de ese sis- delos impuestos por una sociedad o etc.), sino que fueron puestos a fun- tema. El papel del intelectual ya no formacin cultural determinada, cionar como un significante vaco que consiste en colocarse un poco ade- para que en medio de las voces de convocara el deseo y la potencia de lante o al lado para decir la verdad otros, su apropiacin consista en lucha por la significacin de los co- muda de todos; ms bien consiste en poblarlas con sus propias intencionesESPITIA V SQUEZ, U. I.: PRODUCCIN DE CONOCIMIENTO, N M A D A S 99

lectivos, en aras de que se construyeran como estructuras hegemnicas 4 ; b) en ningn sentido se suscribi una propuesta de investigacin militante que asumira como propios los intereses de los actores sociales, ya que est claro que la gente debe y puede hablar y actuar por su cuenta, en razn de que las prcticas intelectuales ya no son una conciencia representante o representativa y porque los sectores sociales no nos necesitan para saber.

luchar contra las formas de poder all donde es a la vez su objeto e instrumento: en el orden del saber, de la verdad, de la conciencia, del discurso (Deleuze y Foucault, 2000: 8-9).

Prcticas culturales

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y acentos, pero a la vez trabajando, en el entrecruzamiento de las matrices culturales de los grupos sociales y sociedades donde tienen lugar sus prcticas (Ibd.). A partir de tal propuesta, esta investigacin se centr en la nocin de prcticas de gestin cultural. Tras la revisin de la literatura pertinente y la discusin con los nodos de co-investigacin, nos interes no tanto una definicin estricta y pura de qu es una prctica de gestin cultural, sino ms bien, delimitar algunos criterios claves para identificarlas: a) son formas de hacer, pensar y relacionarnos; b) dan regularidad y mayor estabilidad al campo de lo social: c) estn desarrolladas en el mbito de lo cotidiano y micro pero pueden reproducir funcionamientos abstractos y macro; d) son configuradoras de relaciones de poder y, a su vez, estn configuradas por ellas; e) las caracteriza un fin, un sentido, una intencin; f) tienen un carcter relacional y afectivo; g) son productoras de saberes; y, finalmente, h) poseen un trasfondo histrico. Obtuvimos una aproximacin histrica a dichas prcticas mediante la metodologa de la revisin docu-

mental y por la reconstruccin de los relatos cruzados de vida que narraron la trayectoria de los colectivos. Con base en esa informacin, las propias organizaciones nominaron sus prcticas de gestin cultural sin seguir un patrn homogneo, ya que algunas definiciones identificaron con certeza el momento en el que emergi la prctica cultural, mientras que otras se preocuparon ms por destacar cul es la apuesta poltica de la organizacin con el desarrollo de una prctica dada. Asimismo, hubo heterogeneidad en el carcter ms prescriptivo o descriptivo con el que se explicaron las prcticas; mientras que algunas de ellas aludieron sobre todo al deber-ser de la organizacin, otras se centraron en mostrar las dinmicas concretas de trabajo que reflejan dichas prcticas. Esta heterogeneidad, lejos de ser una falta, muestra que el momento de la trayectoria que viven las organizaciones marca de maneras distintas el ejercicio de reflexividad sobre las prcticas que articulan sus maneras de hacer o agenciar lo cultural. Pese a esta definicin de las prcticas, no quedaba claro cmo operaban las contradicciones inherentes al modo como la cultura y la ideologa se insertan de manera

compleja en los procesos polticos y de produccin (Escobar, 1997: 135172). De ah que haya sido crucial seguir otra tendencia de los estudios culturales latinoamericanos que le apuesta a aterrizar la discusin en campos de lucha concretos donde se evidencie el vnculo entre cultura, poder e identidad sin que tales polticas culturales puedan restringirse a aquellos movimientos que son ms evidentemente culturales, ya que: la cultura es poltica porque los significados son elementos constitutivos de procesos que, implcita o explcitamente, buscan dar nuevas significaciones del poder social (lvarez, Dagnino y Escobar, 2002: 24-26). Concretamente se escogieron dos mbitos para anclar el anlisis de las prcticas de gestin cultural: las polticas de lugar y el desarrollismo (Informe Tcnico Final a Colciencias, IESCO, abril de 2008: 6-7).

Polticas de lugarComo el estudio procur articular tres mbitos de estudio: cultura, poder y el campo comunicacin-educacin, se despleg una propuesta de co-produccin de conocimiento alrededor de caracterizar las prcticas

ORGANIZACIONES Asociacin Vecinos Solidarios, AVESOL Pedagoga para la solidaridad Alfabetizacin para la ciudadana Corresponsabilidad comunitaria Colaboracin festiva por la vida Corporacin Promotora Cultural Zuro Riente Generacin de espacios de encuentro Arte en clave formativa Alfabetizacin para la vida Narracin cultural local Colectivo de Comunicaciones Montes de Mara Lnea 21 Formacin de Formadores Cineclub itinerante Consejos de redaccin Prcticas de investigacin

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culturales con las que cotidianamente estos actores de base han venido negociando, agenciando y resistiendo distintos modos de presentacin hegemnicos del discurso desarrollista en lo local. Una primera dificultad para su ejecucin es que tendra lugar en dos contextos dispares: la regin de Los Montes de Mara, escenario de guerra abierta, masacres selectivas, desapariciones, secuestros y desplazamiento forzado; y el sur de Bogot, que tambin forma parte de una geografa del miedo que lo circunscribe al imaginario geopoltico de la zona roja donde predominan otras violencias asociadas con las condiciones de pobreza, la exclusin y la marginalidad social y lugar privilegiado de emigracin para las poblaciones forzadas a desplazarse. A esta condicin habra que sumarle a estas regiones, la reciedumbre de los efectos de la globalizacin neoliberal sobre la explotacin de los recursos naturales como la universalizacin de la miseria y la pobreza para vastos sectores sociales, fenmenos inseparables de estas irregulares guerras regionales contra poblaciones inermes que son provechosas para los calculados terrores de las facciones en pugna y que buscan desarticular todo lazo social, con el fin de movilizar gentes, territorios y recursos de manera estratgica y en pro de todo tipo de dinmicas de acumulacin capitalista, quebrantando la tenacidad de los pobladores o logrando incluso su exterminio. Como analiza Escobar (2005b), pese a que tal globalidad imperial aparentemente prevalece y avasalla lo local, un reconocimiento de los movimientos y organizaciones que luchan contra la globalizacin en lo local, permite descubrir una

mirada de prcticas culturales, comunicativas, ambientales, educativas y de otro tipo, que procuran hacer del lugar espacio de vida y encuentro, un proyecto con vigencia intelectual y poltica que es muestra de una puja desde lo comunitario, lo solidario y lo convivencial ms potico y vitalizante que prosaico y necrfilo5 . Supusimos igualmente que su capacidad de agencia sociocultural comporta una prctica reflexiva que puebla con sus propias intenciones y acentos, y desde el entrecruzamiento de las matrices culturales de los grupos sociales, una lucha continua por lugares que en medio de la globalizacin no desaparecen o se desvitalizan a secas para las gentes, en parte, porque ciertas prcticas locales de las organizaciones sociales se empean no slo en resistir de manera negativa sino en crear otros pensamientos, formas organizadas y perdurables, tiempos y sentidos para la vida; polticas de lugar, basadas en saberes y prcticas experienciales situadas o concretadas en sus localidades sociales, econmicas y culturales especficas (Escobar y Hartcourt, 2002: 5-13). Aunque muchas de estas experimentaciones sean contingentes, frgiles, complejas y contradictorias, lo comn a ellas es que se trata de tcticas de produccin del mundo para la generacin de nuevos imaginarios de vida socioculturales que incluyen luchas sistemticas por la significacin y la reorganizacin en el lugar, lo que comporta luchas de poder y formas emergentes de poltica que afirman una multiplicidad de actores y acciones que operan en el plano de la vida diaria (Escobar, 2005b: 41), y donde resulta factible herma-

nar sus experiencias a travs de prcticas sugestivas como el trueque de saberes mediante visitancias entre proyectos para el caso de lo que aprendimos entre el Colectivo de Los Montes de Mara y la Escuela de Comunicacin Minga del Sol de la comuna 10 de Neiva. Estas organizaciones tambin ejecutan alianzas variopintas para la ejecucin de proyectos de asistencia, proteccin, promocin, prevencin, comunicacin, investigacin e intervencin con las poblaciones locales, donde los colectivos se juegan no slo su pervivencia y desarrollo como organizaciones, sino tambin la posibilidad de resultar cooptados para los tambin persistentes intereses de sus financiadores, entre ellos, los aparatos del Estado, las agencias internacionales de cooperacin o las polticas imperiales que tambin avizoran estas mismas localidades para sus proyectos estratgicos de desarrollo, control militar y trficos capitalistas de toda naturaleza. En tal sentido resulta muy significativo la pervivencia, tras ms de diecisiete aos, de la Red de Eventos Culturales, conformada por una veintena de organizaciones sociales que as decantan pblicamente sus invisibles procesos de construccin de tejido social, convivencialidad sin precio (Illich, 1985), formacin, educacin, comunicacin y cultura, junto con la atencin de las necesidades de varios tipos de poblaciones, que otrora fueran la responsabilidad de nuestro precario Estado de bienestar. Tras estos procesos creativos era clave comprender hasta dnde las prcticas de gestin cultural desplegadas por las organizaciones implican [sic] un mayor o menorN M A D A S 101

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distanciamiento de los modelos de cambios instituidos. Partiendo de este inters e intentando ir ms all del dilema en el que ha cado la academia de optar de manera excluyente por los modelos de desarrollo alternativo o por las alternativas a los modelos de desarrollo, se analizaron algunas adhesiones, bifurcaciones y oposiciones de las prcticas de gestin cultural frente a los discursos del desarrollo, lo que puntualmente permiti identificar tres lgicas que estn re/creando las prcticas culturales de las organizaciones con respecto a esta formacin discursiva: a) Lgica desarrollista institucionalizada: reproduce los discursos hegemnicos del desarrollo promovidos por los organismos multilaterales y las agencias de cooperacin internacional y las teoras acadmicas desarrollistas, en cualquiera de sus sucesivas versiones: crecimiento econmico (aos sesenta), necesidades bsicas (aos setenta), desarrollo humano (aos ochenta), desarrollo sostenible (aos noventa) o, el ms reciente, desarrollo participativo (2000). En el foro de socializacin de resultados fueron las organizaciones quienes plantearon los riesgos de reproducir este tipo de lgicas. b) Lgicas desarrollistas negociadas: resignifican los discursos del desarrollo a partir de los sentidos locales atribuidos a la transformacin social. Por ejemplo: la Promotora Cvico Cultural subcontrata la ejecucin de proyectos de alfa 102 N M A D A S

betizacin de adultos con la Universidad Nacional Abierta y a Distancia, UNAD, que exige metodologas flexibles y activadoras de resiliencia como dispositivos para la inclusin social focalizada sobre poblacin vulnerable de los estratos 1, 2 y 3. La organizacin realiza una negociacin de este sentido fundamentndose en un proceso de formacin pedaggica de educacin popular con nfasis en los derechos humanos pero que, localmente,

visitancia entendida como una prctica de gestin cultural dirigida a la formacin a partir del continuo e intensivo intercambio de saberes, ilusiones y apuestas polticas con otras organizaciones. Se caracteriza por no mediar el intercambio de dinero, ni el reconocimiento formal de la formacin impartida/recibida siendo una de las experiencias ms valorada por las organizaciones. Entendemos que estas tres lgicas desarrollistas no son excluyentes. Por el contrario, se superponen de manera compleja y contradictoria en la vida de las organizaciones. Sin embargo, s podemos identificar con claridad su presencia en dichas organizaciones. Las ms frecuentes suelen ser las lgicas desarrollistas negociadas que por un lado, amplan el margen de maniobra de las organizaciones al acceder a los recursos existentes y por otro, ofrecen la oportunidad de redisear las intervenciones atendiendo a las demandas, los cdigos y las formas de funcionamiento y relacin propias de la localidad. En ese sentido, garantizan la permanencia de la organizacin sin perder de vista su horizonte poltico. Menos veces nos topamos con la lgica desarrollista institucionalizada que busca a corto plazo la permanencia de la organizacin olvidando, no obstante, que est corriendo el riesgo de ser cooptada por los agentes del desarrollo (Estado, Agencias de Cooperacin, etc.) y en consecuencia, pueden pasar de ser una organiza-

Universidad Nacional de Colombia, Bogot. Foto cortesa Archivo Central e Histrico, c. 1955.

busca establecer nexos entre las historias de vida de las personas de la tercera edad del barrio San Vicente y sectores aledaos y sus sentidos de pertenencia barriales, en pro de una participacin ms decidida en los Encuentros Ciudadanos locales donde las comunidades organizadas presentan proyectos de inters social como alternativas de inversin prioritarias. c) Lgicas alternativas al desarrollo: exigen una ruptura con la visin decimonnica del progreso como un proceso de cambio lineal, ascendente y acumulativo. Por ejemplo: la

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cin local a ser simplemente otro contratista. Por ltimo, son muy poco frecuentes las lgicas alternativas al desarrollo que apuntan ms hacia la multiplicidad epistmica; es decir, hacia la existencia simultnea y compleja de diversas formas de conocer y estar en el mundo (Informe Tcnico, 2008: 8-9). Por esto, no vemos una nueva poltica en todas partes, nuevas formas de lucha en mnimos procesos reformistas, que nos induciran a creer errneamente que la resistencia es el reverso inevitable del desarrollismo o que no hay ms que una fuerza vital, donde la poltica sera la vida, o las nuevas formas de vida, nunca globalizables o universalizables, sino siempre situadas en lo local (Badiou, 2004), siendo preciso reconocer que algunas de estas prcticas se han tornado o tienen la potencia experimental para constituirse en invenciones polticas, en pensamientos o en rupturas subjetivas, que tal vez pueden terminar en procesos organizativos significativos, con efectos glocalizados ms all del lugar, en tanto que progresivamente se interrelacionan a modo de redes. Pero para saber de ellas, una investigacin interesada en la generacin de mundos y conocimientos de otro modo o globalizaciones alternativas, debe comprender lo limitado de estas fugaces estancias nuestras en lo local posibilitadas por proyectos de investigacin de un ao de duracin. Tambin, que el desarrollo de tales espacios investigativos entraa riesgos imprevisibles para los equipos, siendo improbable para una investigacin crticamente comprometida poder sustraerse de las propias condiciones de las expe-

riencias, cuyo saber y arraigo sobre lo local, precisamente les permite subsistir y desarrollarse en medio de situaciones opresivas o de geografas del terror (Garzn, 2008). Producir conocimiento bajo estas coordenadas de interrelacin con organizaciones locales afanadas por la constitucin de identidades colectivas e institucionales, implica hacer presencia en esos no-lugares para la investigacin tradicional, dimensionando por qu razones para poder realizar este proyecto, debimos hacer una antesala de construccin de confianzas con las organizaciones sociales, de exploracin y conciliacin de intereses y de apuestas institucionales, intermediacin con amigos mutuos, familiarizacin con la propuesta de la Red de Eventos Culturales de San Cristbal y el modo de funcionamiento igualmente reticular del Colectivo Lnea 21 con la Red de Comunicadores Populares adscrita al Programa de Desarrollo y Paz de los Montes de Mara, que conllev casi dos aos de trabajo previo a los gestores del proyecto, y donde pese a toda esta bsqueda de un lugar propicio para anidarlo y de una ejecucin investigativa orientada por una perspectiva de trabajo colaborativo, de entre-aprendizaje y, en general, de mucha horizontalidad en las decisiones6 , a la postre, seguimos y seguiremos siendo extraos para sus intereses y preocupaciones por estos lugares practicados. Puntualmente, por polticas de lugar nos referimos a prcticas que retan la validacin epistemolgica y poltica del lugar (Garzn, ob. cit.), que implican un proceso por el cual las prcticas culturales ancladas a

territorios devienen en un acontecimiento poltico. Enriquecimos esta nocin tomando la propuesta de Oslender (2000) de analizar la espacialidad de la resistencia con base en tres categoras propuestas por Agnew (cit. Oslender, ob. cit.): localidad, ubicacin y sentido de pertenencia. A partir de ah y de aplicar la metodologa de cartografa social profundizamos en el anlisis de las prcticas de gestin cultural de las organizaciones, as identificamos cuatro vas a travs de las cuales estas prcticas de gestin cultural derivan en polticas de lugar: a) Prcticas de gestin cultural asociadas a localidades: implican la reapropiacin de un escenario cotidiano y de uso pblico cuya existencia precede al desarrollo de la prctica de gestin cultural. Por ejemplo, el muro de una de las entradas principales a San Cristbal (intervenido artsticamente por diversas organizaciones culturales de la localidad en distintas ocasiones) establece un referente espacial de entrada en el que se advierte a los visitantes sobre su historia, luchas y sueos de la localidad. En Los Montes de Mara encontramos otro ejemplo: el Cineclub Itinerante la Rosa Prpura del Cairo y sus funciones gratuitas bajo las estrellas, se realizan en plazas pblicas o parques de distintos municipios, se dirigen a la comunidad en general y buscan que la poblacin recobre la confianza, el encuentro y la noche. b) Prcticas de gestin cultural constitutivas de localidades: configuran escenarios cotidianos tanto formales como informales donde se desarrollan las relaciones sociales; implican llevar la gestin cultural de la esfera privada a la pblica. PorN M A D A S 103

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ejemplo, el Festival del viento y las cometas que realiza la organizacin Promotora Cultural en la localidad de San Cristbal, implica una serie de talleres, conversatorios, presentaciones artsticas, etc., que se llevan a cabo en escenarios relevantes para la comunidad (cerro de las comentas) poniendo en juego la promocin del territorio como una construccin social y cultural. c) Prcticas de gestin cultural enraizadas al lugar: recogen la historia de una localidad especfica con algn grado de enraizamiento; tambin hacen referencia a la ubicacin (por ejemplo, linderos) y la conexin con la vida diaria. Aqu resulta ilustrativa la prctica de formacin de formadores con nios y nias de los colectivos barriales ubicados en los barrios Nuevo Porvenir, Lluvia de Estrellas y Florecitas del Maana, con poblacin desplazada, vulnerable y que intenta retornar a sus territorios. El trabajo all realizado por el Colectivo articula a dichos barrios al municipio de El Carmen de Bolvar, convirtindolo en el epicentro cultural donde convergen las potencialidades y los problemas de la regin de Los Montes de Mara. d) Prcticas de gestin cultural generadoras de sentido de lugar: vinculan identidad y territorio. Hacen referencia a la experiencia de haber vivido un lugar concreto y/o a la experiencia de vivenciar el lugar. Por ejemplo, el sentido de ser montemariano que suscitan la presentacin de los cortometrajes en los municipios de Los Montes de Mara. En este sentido, la prctica de itinerancia del Cineclub, cuando est articulada a un proceso de formacin audiovisual, le apuesta a la generacin de comunidades imaginadas104 N M A D A S

(en el sentido de Anderson, 1993) asentadas en lugares. En el caso de San Cristbal las organizaciones se refieren a la localidad como nacedero de organizaciones sociales y culturales que trabajan lo cultural en aras a cambiar el imaginario de la localidad como zona roja y marginal de la ciudad de Bogot. Es relevante especificar que la potencia de las prcticas de gestin cultural para suscitar polticas de lugar est condicionada por la creatividad de las organizaciones frente a las lgicas desarrollistas instituidas. Por ejemplo, cuando predomina la adhesin a la lgica desarrollista institucionalizada, esta potencia prcticamente se anula puesto que las prcticas de gestin cultural niegan la validez epistemolgica del lugar como una fuente de saber. En el segundo caso, cuando se privilegian las lgicas desarrollistas negociadas, las prcticas de gestin cultural ganan potencia para derivar en polticas de lugar puesto que exigen una continua revisin de cul es su sentido en y para el contexto particular en el que emergieron. Por ltimo, cuando la organizacin logra producir lgicas alternativas al desarrollo estamos frente a prcticas de gestin cultural con un gran potencial para configurar polticas de lugar puesto que dichas prcticas necesariamente estn ancladas a un lugar concreto que lleg a ser tal porque se le ha reconocido su estatus epistmico; o sea, porque se lo considera un espacio donde se produce saber vlido e indispensable polticamente. Otro propsito de la investigacin fue analizar e interpretar las articulaciones que pueden establecerse entre el campo de la ComunicacinEducacin y la gestin cultural local-

de las organizaciones. Entendemos que dicho campo busca recobrar la articulacin densa de la cultura con lo poltico, tomando en cuenta los siguientes aspectos: a) un reordenamiento cultural con las transformaciones en los sistemas y procesos de comunicacin de la sociedad occidental en general y en la relacin entre comunicacin e informacin; b) la generacin de nuevas modalidades, escenarios y prcticas de participacin en lo poltico y social; c) la aparicin de mltiples referentes identitarios, y d) cambios en las instituciones y en los procesos de socializacin y educacin. En las tres experiencias comunicativo-educativas persiste, adems de un inters sistemtico por transformar los imaginarios histrico-sociales y los lugares donde tienen influencia, una voluntad de insercin en la cotidianidad de las gentes mediante mltiples estrategias y formas de trabajo para generar desde relaciones de covecindad y prcticas de convivencialidad una restauracin y fortalecimiento de los lazos sociales trastocados por los procesos de pobreza, exclusin y marginalidad social, y por varios modos de violencia. L f r ac m e t st e o g a om o o s a r s r a n z c o e d s r o l ne t a e i s iains earla srtga de C-E, m e t a q e l s p t c s usr u a rcia c l u a e q ee l ss a a a e utrls u la e fnn n d s r o l r r s l a e u af r e a r l a , e u t n n n o mac sca atcldr d pouin oil riuaoa e rdc c d s n i o yd f r i n e e t d s e o macin a t r a i ad s j t sa r d d rd lentv e ueo leeo e l c l u a yl p l t c ,q et r o u t r l o o i o u e mi n np a m d s e s st r i o i s a ls noe n u ertro com op l t c sc l u a e e o i a u t r l s mpead s e l g a q e l c muni a s a n orr u a o dd e cnrgeleeo d l vd ogeu arddr e a ia mim a . s

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Por tanto, es en el campo de las econmicas e incluso bajo las con- travs de este dispositivo occidenmediaciones culturales, que entra- diciones de la calculada guerra con- tal de intentar escribir el mundo, a una confrontacin permanente tra la sociedad civil y sus valiosos que Michel de Certeau plantea por la significacin en lo local, y no territorios, puede juntarse con quie- como la matriz fundamental de la en el mayor o menor uso o apropia- nes hasta ahora comienzan a apos- constitucin de las ciencias sociacin de los dispositivos tcnicos, tarle a producir audiovisualmente les (1999: 203-204). donde mejor se podra ubicar sus para dar cuenta de sus polticas de prcticas culturales social-comuni- lugar y de cmo pueden remozar sus Desde nuestras apuestas, las tarias, ya que esta cuestin cultural prcticas culturales (Informe Tc- prcticas sociales son estructuras del reconocimiento social encuen- nico: 2008: 9-12). simblicas de significacin de la tra vas de expresin y proagencia social que conduccin en trminos de juntan representaciones, comunicacin y lo eduafectos y deseos organicativo, a travs de prctizados como modos situacas formativas, artsticas y dos de produccin de ldico-creativas que saber que no son, ni toatienden y buscan resolver talmente reflexivos, ni forproblemas prioritarios de malmente racionales, ni las gentes, tales como la arraigados en mentes inatencin preescolar, la aldividuales, por tanto, fabetizacin de adultos, la son difcilmente textuacualificacin artstica de lizables, incluso con ayunios y jvenes, la producda de los dispositivos de cin audiovisual y la bsregistro audiovisual. Enqueda de alternativas al tonces qu sentido tiene desplazamiento forzado, esta investigacin sobre desde discursos tan dilas prcticas culturales smiles como los derechos con colectivos sociales? humanos, la participacin y la corresponsabilidad Retomando esa reciudadana, celebraciones flexin de Certeau, Orfestivas por la vida, la tega (2004) indaga por la recuperacin del espacio razn de ser de la invesLa violencia en Colombia. Foto Universidad Nacional de Colombia, pblico, la formacin de tigacin social en el pas: Fondo Jorge Elicer Gaitn, Archivo Central e Histrico. pblicos y la apreciacin por la relacin de las inscinematogrfica. Al plantear que este tipo de tituciones que la albergan y la susprcticas intelectuales ya existan, tentan con sus resultados por De otra parte, el estudio puso de y lo siguen haciendo, con dinmicas qu, por ejemplo, ciertos sujetos sopresente, que la formacin audio- propias, afirmamos que investiga- ciales (mujeres, nios, grupos visual que demandan los colectivos tivamente no quisimos operar des- tnicos) pocas veces ocupan un sociales para desarrollar el campo C- de el imaginario universitario que lugar protagnico en las investigaE, puede no slo ser surtida por los inicia con un desconocimiento de ta- ciones sociales?; por los temas gesaberes universitarios y las especia- les prcticas, historias y contextos nerales que se proponen qu lidades tcnico-disciplinares, sino de desenvolvimiento, contina consecuencias tiene enfocar casi que los desarrollos comunicativo- con un re-conocimiento mediante exclusivamente las maneras como educativos de numerosas experien- estas interacciones entre la Uni- la sociedad se degrada en ciclos de cias locales, alcanzados en muy versidad y los colectivos sociales y violencia cada vez ms complejos y distintos lugares de la geografa na- finaliza con la validacin de su co- ponerle tan poca atencin a los cional, en medio de las dificultades nocimiento como decantado, a modos como cotidianamente elESPITIA V SQUEZ, U. I.: PRODUCCIN DE CONOCIMIENTO, N M A D A S 105

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colombiano establece lazos de solidaridad? y por la autoridad y funcin social que sta tiene qu tipo de autoridad interpretativa retiene al sujeto estudiado (por ejemplo, los desplazados) en relacin con el cientfico social que lleva a cabo la investigacin? Cmo determina esa relacin las polticas recomendadas por los investigadores e implementadas por los administradores?... (Ortega, 2004: 29).

Prcticas intelectualesEstos interrogantes por el sentido de la investigacin social nos condujeron a la idea de prcticas intelectuales propuesta por Mato (2002), con la que critica y cuestiona el lugar comn que equipara la intelectualidad con lo acadmico, la investigacin, el saber o el periodismo, y que se cimenta sobre la hegemona de la institucin universitaria, la industria editorial y la produccin escrita indexada bajo los cnones de la productividad de la bibliometra, donde se traducen, en parte, las polticas modernizantes y de internacio nalizacin de la ciencia y de normalizacin de la investigacin agenciadas a travs de redes sociotcnicas. Lo que busca resaltar este concepto es la multiplicidad de prcticas de cultura y poder que no se circunscriben o relacionan con la Universidad, como las que desarrollan las agencias gubernamentales, ONG y movimientos sociales feministas, indgenas, afros, artsticos, culturales, de creacin y comunicacin, de derechos humanos; asociadas con el diseo de polticas pblicas, de defensa de los derechos de personas con orientaciones sexuales social106 N M A D A S

mente discriminadas, etc., donde tambin se produce un trabajo reflexivo, de conceptualizacin, de anlisis para la intervencin pero sin que necesariamente estn orientadas a producir escritos, sino a otras formas de accin impulsoras del cambio social. Tales prcticas de cultura y poder articulan lo cultural (simblico social) con lo poltico, y lo poltico (las relaciones de poder) con lo cultural, sin asumir la forma de estudios, pero desarrollando formas de produccin de conocimientos y saberes que, o bien lo hacen dentro y fuera de las prcticas acadmicas, o bien transgrediendo esas fronteras sin ceder tampoco a sus trazados interdisciplinarios o a los que desarrollan otros contextos institucionales distintos a la academia. Es una separacin academi cista entre intelectuales y practicantes la que sugiere que los acadmicos funcionaran reflexivamente mientras los no-acadmicos slo en trminos de prcticas, y la que permitira distinguir entre un adentro y un afuera universitario. As se profundiza una divisin del trabajo sobre las prcticas intelectuales, deslegitimando e invisibilizando las de los movimientos y organizaciones sociales y las prcticas universitarias interesadas en ensayar formas de mutua colaboracin intercultural con los actores sociales. Subyace a esa pretensin una presuncin cientificista que busca perseverar no slo en la disciplinarizacin y profesionalizacin del conocimiento, sino en la prerrogativa moderna de la fiscalizacin de la legitimidad de tal conocimiento, distinguiendo tajantemente entre la episteme y la doxa, y suponiendo que entre ma-

yor sea la brecha entre sujeto y objeto, mayor ser la neutralidad y la objetividad. Castro-Gmez (2007) muestra que en realidad se trata de una herencia colonial arrastrada por la Universidad latinoamericana con la que reproduce una mirada de mundo que contribuye a reforzar la hegemona del modelo epistmico desplegado por la modernidad occidental, donde la certeza del conocimiento cientfico slo es posible en la medida en que se asienta en una mirada panptica, en un punto de observacin inobservado, previo a la experiencia, que pretende hacerse un punto de vista sobre los dems puntos de vista y que se materializ en la institucionalizacin de dos modelos de Universidad y de funcin social del conocimiento hoy en crisis: las ciencias y las humanidades y la afirmacin de la educacin superior como el lugar privilegiado de produccin de conocimientos que favorece el progreso moral de la humanidad entera y la realizacin emprica d t lmoraldad7 . ea i Mato tambin reconoce que la teorizacin de Bourdieu influy sobre su nocin de prcticas, en la medida en que cualquier actor (acadmico o no) es consciente slo a medias de lo que hace, siendo otra caracterstica relevante, haber aprendido a hacer lo permitido por las instituciones y transgredir con cautela los lmites establecidos. As resalta la asociacin automtica (inconsciente, acrticamente reflexionada) de la idea de intelectual asimilada a la de investigacin y/o de escritura ensaystica, aconsejando la reflexividad acerca de la existencia e importancia de una gran variedad de formas que asumen las prcticas intelectuales,

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es decir aquello que los intelectuales hacen/mos (Mato, ob. cit.: 25).

Reflexividad

Para concluir, abordaremos de Creemos que estos procesos manera ms amplia esta nocin con interpelantes de la reflexividad la que abrimos una cierta manera puestos a operar en una lgica de de analizar el fenmeno de las prcco-investigacin con colectivos ticas culturales. Apoyados en Cassociales interesados en constituir polticas de lugar, puede producir un trabajo de mutua in tervencin entre practicantes intelectuales universitarios y comunitarios, lo que no excluye que haya practicantes endurecidamente irreflexivos, o meros tericos Todo esto presupone o meros activistas, en una imaginacin radiambos lugares. Este tipo cal como fuente de creade trabajo est fuertecin, donde la puesta mente atravesado por la en cuestin de s mismo presencia de lo femeniy de lo inventado como no, las distancias tforma, determinaciones nicas, la experiencia, y lgicas que organizan trayectoria y posiciones las acciones colectivas, polticas diferenciales de slo es posible por prolos miembros y organicesos de escisin y de zaciones, sus modos de oposicin frente a lo insfuncionamiento por tituido, por tanto, de la momentos, las expecpuesta en cuestin de tativas e intereses dislas instituciones en tanpares puestos en juego, to que significaciones los desencuentros y luimaginarias histricochas de poder entre sociales. Esto implica Desplazados por la violencia en Colombia. Foto Universidad Nacional de Colombia, personas y crculos, la que el saber relacionaFondo Jorge Elicer Gaitn, Archivo Central e Histrico. vacilacin y la cada do con el hacer siemdel deseo ante las dificultades de toriadis (2004), entendemos que la pre es fragmentario y por elucidar, ejecucin, el papel central y mar- reflexividad no se reduce a una lo que demanda una capacidad de ginal a la vez de las nuevas genera- autorreferencialidad del pensa- accin deliberada y de la imagiciones, los los con la gestin miento y de la subjetividad que nos nacin como fuente de creacin administrativa universitaria, etc. permitira mayores procesos de de otros mundos y sentidos, que Todos problemas y situaciones dif- explicitacin de los saberes que ya tras ciertos periodos, debern ser cilmente comprensibles, conci- se saben y, por lo tanto, procesos de demolidos por renovados procesos liables o re solubles en el corto acompaamiento y co-construccin de problematizacin e institucionatiempo, y menos explicables nica- de los saberes o de reduccin de las lizacin, es decir, una generacin mente desde los sistemas contin- ambigedades caractersticas del permanente de conocimientos, gentes de interpre tacin de los lenguaje como se lo han propuesto subjetividades y sentido de los actores universitarios. las perspectivas hermenuticas. lugares.ESPITIA V SQUEZ, U. I.: PRODUCCIN DE CONOCIMIENTO, N M A D A S 107

Tampoco es una simple conciencia o actividad calculante y razonante para producir adaptaciones ms finas a la realidad, porque esa va representara solamente un medio para la expansin de los mecanismos de control que encadenan a los sujetos a los modos de gobierno, a la individualizacin y a la normalizacin, sino la posibilidad de que la propia actividad del sujeto se vuelva objeto de explicitacin para captarse como actividad actuante.

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Otros principios relevantes identificados en el trabajo de Munvar (2004) en este modo crtico de interrogacin de la reflexi vidad, es que posee dos polos de significacin complejos relacio nados con el orden simblicocreativo: para representar acciones y formular valores, intereses y deseos, y una capacidad de aprehender la realidad a travs de la sensibilidad y la experiencia a partir de historiar las interacciones aspticas sujeto-objeto en pro de reconocer la diversidad (42-43). La vocacin crtica de la reflexividad permite entender cmo las prcticas intelectuales puestas a funcionar como estrategias de coinvestigacin llevan a una redefinicin de los modos de conocer y de vivir el conocimiento, al tiempo que interrogan a quienes investigan como parte de tal proceso. Cuando se examina la propia experiencia se incita a los actores a la retrospeccin, y a que en las actividades de atencin, percepcin imaginacin, razonamiento y emocin que subyacen a las prcticas, emerjan aspectos analticos activadores de lo individual y lo colectivo que encaminan subsiguientes prcticas sociales. La consecuencia inmediata de la reflexividad en la accin social es un acto de interrogacin cuestionador de los sistemas de interpretacin que brinda apertura hacia la presencia y matices de la otredad, sin que pueda olvidarse que la reflexividad tambin se torna resistencia para dejar escuchar las voces transgresoras de las interacciones sociales cuando se trata de culturas atravesadas por lgicas sostenidas en principios estticos, pero esas expresiones de resistencia constituyen108 N M A D A S

luchas entre los efectos del poder social y el individualismo que sirven de lmites y limitaciones para aquellos sectores sociales que se oponen a las formas de dominacin tnica, social, religiosa, de gnero, ante la jerarquizacin o burocratizacin, la disciplinariedad del conocimiento, la explotacin colectiva; o para posturas conscientes donde encontrar un arraigo para la propia identidad (Munvar, 2004: 43-45). Adems de las vertientes tericas cognitiva, esttica y hermenutica que dan cuenta de manera abstracta de la reflexividad, Munvar resea una cuarta vertiente esttico-expresiva que yendo ms all de lo meramente cognitivo, racional-ilustrado y de lo estrictamente normativo, y de construir ciertas formas interpretativas tanto del mundo social como del self, puede constituir un momento de la esttica o de las fuentes estticas del self reflexivas? que:Aunque suelen aparecer activamente en la produccin y en el consumo, sirven para enarbolar su poder de crtica en cuanto fundamento de espacios posibles de transformacin histrica, social y personal (Ibd.: 48).

como el de la Red de comunicadores sociales en la regin de Los Montes de Mara (de los departamentos de Bolvar y Sucre) que no olvidan que el esclavo negro Benkos (Domingo) Bioj encabez la insurreccin cimarrona contra los espaoles en Colombia en 1600 estableciendo en esta regin el palenque La Matuna como el primer pueblo libre de Amrica (Arrzola, 1970); o las apuestas de la Red de Eventos Culturales de San Cristbal por resignificar la localidad en funcin de la actividad cultural y ms recientemente por un sector de esa Red, por resaltar la importancia del ro Fucha que atraviesa once localidades de Bogot, por lo que su contaminacin constituye un gran riesgo para la estructura ecolgica de la capital. Hay mucho por hacer a travs de experiencias de co-investigacin entre la Universidad y los colectivos sociales, otro pas para pensar y todo un campo de proyectos mancomunados que emprender. Tal vez por la manera cuidadosa y respetuosa con que procedimos con las prcticas y formas de organizacin del Colectivo de Comunicaciones es que ellos decidieron instituir un semillero de investigacin con los jvenes responsables del trabajo con nios y nias en comunicacin-educacin de los barrios de El Carmen de Bolvar; que AVESOL emprendi una sistematizacin institucional del impacto social de sus ltimos 18 aos de trabajo educativo-cultural en el barrio Atenas; y que Promotora Cultural decidi replantear su accionar de veinticuatro aos en el barrio San Vicente involucrando la perspectiva del campo comunicacin-educacin como forma de articular sus prcticas polticas y culturales; y que adems, estos dos

Este til panorama nos acerca a comprender que la trayectoria de las apuestas culturales en los colectivos de coinvestigacin adems de mostrar una preocupacin por la creacin de nuevas formas de vida social, implican tambin un desarrollo de procesos de lo sensible-esttico que actan polticamente por vas artsticas. Y que su afianzamiento-en-lugares, por un trabajo reticular con otras organizaciones, tambin busca fraguar imaginarios culturales

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colectivos, junto con otras tres organizaciones de la Red de Eventos Culturales estn formulando el proyecto colectivo de investigacin Identidad territorial del Fucha como forma de ampliar su trabajo de gestin cultural a otros barrios de la localidad de San Cristbal. Esto muestra que las prcticas intelectuales interesadas en imaginar y crear otros mundos y conocimientos afianzados en lugar, tambin precisan de un trabajo investigativo sistemtico sobre lo local como parte de sus prcticas socioculturales y donde la reflexividad , entendida como capacidad de actividad crtica, deliberante e instituyente, sirva para reinventar el accionar de las organizaciones y el propio oficio artesano de investigar con el otro.

presencia curiosa, por lo que reclama la reflexin crtica de cada uno sobre el acto mismo de conocer, por el cual se reconoce conociendo y, al reconocerse as, percibe el cmo de su conocer y los condicionamientos a que est sometido su acto (1973: 28) y la potenciacin de sus capacidades de invencin y reinvencin sobre lo aprendido-aprehendido para producir transformaciones sociales realmente necesarias y significativas para sus contextos histrico-sociales. La invasin cultural de tales programas respecto de fenmenos como la siembra, cosecha, erosin o reforestacin involucran una colonizacin del pensamiento, compuesto de actitudes, valores, saberes, percepciones mgicas y cosmovisiones respecto de la naturaleza, la religin, la sociedad, etc. 3 Sin ser exhaustivos, pueden citarse aqu los trabajos de grado de la Especializacin en Comunicacin-Educacin de Diana Daz Soto y Aura Patricia Orozco (Madres comunitarias y televisin: una aproximacin a las mediaciones, 2000) integrantes del Proyecto de Comunicacin para la Infancia (PCIN), quienes acompaaron el fortalecimiento de un sinnmero de experiencias de comunicacin, especialmente de programas radiales dirigidos a la poblacin infantil en el pas, y organizaron el Movimiento Nacional de Niez y Comunicacin para promover el desarrollo social, cultural y educativo de la infancia dando a conocer nuestras diferencias tnicas y culturales. Por ellas se conocieron las apuestas del Colectivo de Comunicaciones, que desde 1994 desarrolla un proyecto de periodismo social en medio del conflicto armado en El Carmen de Bolvar y algunos municipios de los departamentos de Bolvar y Sucre, con el fin de posicionar a nios, nias y mujeres como protagonistas activos de los proyectos de desarrollo comunitario, recuperar las identidades locales y culturales y despertar una conciencia del entorno local desarrollando y legitimando medios alternativos, como la prensa, la radio, los altoparlantes o la televisin ( Rodrguez, 2008: 23-24). Las tesis de las maestras del CED Nueva Delhi e integrantes del Colectivo Tertulia Pedaggica, zona 4E, Luz ngela de Castro de los Ros (Procesos comunica-

tivos en el Carnaval Soloriental, 2000) y Ruby Stella Garca Mateus (El Carnaval Soloriental, un proyecto de transversalidad curricular, 2004), permiti saber del proyecto Carnaval Soloriental. Una apuesta por la vida nacido en el marco del Movimiento Pedaggico impulsado por FECODE en la dcada del ochenta, y que se realiza en varias escuelas de la parte alta de las localidades de Usme y San Cristbal. La interaccin sostenida con esa experiencia nos llev a interesarnos por saber de la Red de Eventos Culturales, de la cual forma parte esta propuesta de construir anualmente una parte del currculo alrededor de un tema que terminar estructurando el carnaval de cada ao. Gracias al trabajo de Clara Victoria Meza Maya y Pilar Marn (Recuperacin de la memoria oral como dinmica de fortalecimiento de la identidad local. Caso resguardo indgena de Cha, 2003), establecimos contacto y negociamos un posible trabajo conjunto con el Resguardo Indgena de Fonquet y Cerca de la Piedra (comunidad muisca del municipio de Cha). Junto con esta organizacin y con la Corporacin Centro de Promocin y Cultura (CPC) del barrio Britalia, AVESOL del barrio Atenas y Promotora Cultural del barrio San Vicente, se estructur la propuesta de investigacin Saberes, prcticas y polticas de lugar, en tres experiencias de Bogot y Cundinamarca que fue presentado a la convocatoria de Colciencias de 2006, pero no result aprobada. 4 Para Laclau (1996), es un significante sin significado, simplemente una secuencia de sonidos, pero que contina siendo parte integral de un sistema de significacin; lo que pone en evidencia la contingencia de toda identidad y la imposibilidad de su constitucin plena, o que cualquier identidad pueda vaciarse de contenido manteniendo su continuidad como puro nombre por operaciones hegemnicas que clausuran los espacios sociales de significacin, siendo tal cierre provisorio, hasta que una nueva articulacin hegemnica la subvierta. Como aclara Clemencia Rodrguez (ob. cit.): Aceptar que estas iniciativas son para contrarrestar la guerra querra decir que su razn de ser es la guerra misma. Por el contrario, es mucho ms significa-

Citas1 Cfr. el editorial de la revista Nmadas No. 5, y el artculo de Humberto Cubides y Carlos Valderrama (1996) Comunicacin-Educacin: algunas propuestas investigativas. Freire analiz cmo la extensin educativa agenciada por los tcnicos agrcolas que realizaban programas de reforma agraria entre el campesinado latinoamericano se convirti en una forma de agenciar el imaginario modernizante del desarrollo a travs de procesos de dominacin y domesticacin, transmisionistas, mesinicos, meca nicistas y manipuladores puesto que obran como una estrategia para normalizar una parte del mundo considerada inferior a partir de la cosificacin del otro. Tal persuasin propagandstica es antagnica a los procesos de comunicacin y educacin liberadores, en la medida en que el conocimiento no es un acto donde el sujeto pueda ser convertido en objeto para recibir pasivamente los contenidos impuestos por el saber experto, si no es negando su

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tivo abrir un espacio social y cultural donde las cosas pasan y la gente se encuentra a pesar de la guerra, al margen de la guerra, a espaldas de la guerra (10). 6 Con relacin a eso tambin [la produccin de conocimiento], nosotros desde nuestras apuestas estbamos muy escpticos frente a lo acadmico, porque siempre en muchas investigaciones que hicieron, siempre llegaba el investigador haca su trabajo y a nosotros no nos quedaba nada. Un caso particular fue una investigacin que hicieron, o estn haciendo, no s, sobre inteligencias mltiples con nosotros, y todava no hemos conocido ni la primera lnea de lo que pas, los resultados o lo que vieron. O sea, que est investigacin nos permiti acercarnos a lo que dice Leo, a lo acadmico, pero desde otro lente, desde otro punto, y eso es una ganancia tanto para la academia como para nosotros como grupo social. (Intervencin de Jos Luis Oviedo, realizador audiovisual del Colectivo de Comunicaciones en el Seminario interno del IESCO, 28 de marzo de 2008). Este panorama puede complejizarse ms an si se tiene en cuenta que la crisis de la Universidad tras la mundializacin capitalista, entronc la produccin de conocimiento con los imperativos neoliberales del libre mercado, extraviando la condicin reflexiva de la academia sobre sus mtodos, pero ante todo, sobre la elucidacin crtica y deliberante de sus elecciones epistmicas y ticopolticas, como por el tipo de formas y productos empleados para la socializacin de resultados de la investigacin, en nada separables del tipo de interaccin social que sostiene o aspiraran a sostener las universidades con los actores sociales y con los problemas sociales contemporneos.

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